lunes, 12 de diciembre de 2022

AL AMANECER

                       




Estábamos en la piscina tostándonos cuando llego Lola como una fiera y  una sonrisa de oreja a oreja, como la conocía muy bien sabía que había ligado el día anterior seguro, Maria Jose su hermana y yo nos miramos divertidas, cuando ella aparecía así alguna idea la rondaba y seguro que tenía algo preparado.

Y así fue nos contó muy atropelladamente que había conocido en una terraza de la Castellana llamada el Hipodromo a unos pijos de aupa que estaban como quesos.
Vivían en la Moraleja, había estado vacilando con ellos y bueno como ella se apunta a un bombardeo la habían invitado por la noche a cenar y al día siguiente  una fiesta que organizaba uno de ellos en su chalet.

Le dijeron que fuera con algunas amigas y pensó en nosotras, así que sin comerlo ni beberlo me veía invitada a una fiesta super pija al día siguiente, como yo soy así con los modelitos decidí estrenar algo ese día.
Desde por la mañana me puse a confeccionar una falda casi tobillera de tubo ajustada con una raja amplia hasta el muslo en la parte delantera de color gris marengo, para completar el atuendo me puse un top blanco de tirantes finos muy pegado y una camisa ancha por encima.

Mis amigas iban espectaculares también parecía que las tres íbamos a un pase de modelos.
Nos puso al día mientras íbamos a la fiesta, el chaval era un hijo de diplomático mientras los padres estaban siempre de viaje él y su hermana (que no estaría en la fiesta) se quedaban con el servicio en Madrid estudiando medicina.

Cuando llegamos sobre las 21:00 h en el polo de Lola me pareció que entrabamos en una peli, la entrada del chalet, bueno de la mansión era espectacular tipo serie de Dallas, había unas rejas que nos abrieron desde dentro, una subida de arboles variados a un aparcamiento con varios coches aparcados a cual más espectacular.

Cuatro columnas dóricas inmensas franqueaban una entrada impresionante con una gran puerta de doble hoja blanca con apliques dorados, se abrió y salió un mayordomo serio pero amable nos indico que la fiesta se desarrollaría en la piscina, nos acompaño al meollo de la fiesta y nos quedamos boqui abiertas, una gran piscina rodeada de hamacas con mucho estilo y  una barra a pie de piscina con un camarero sirviendo copas y un buffet de canapés.


El chico de Lola llego como un vendaval, un morenazo de metro noventa y pico con una sonrisa de anuncio pijo a rabiar pero muy atractivo. Le seguía otro moreno con ojos verdes guapísimo, que automáticamente le encanto a María Jose.

El ambiente fue genial, distendido, divertido y muy animado, nos presentaron a tod@s y lo pasábamos estupendo bailando, la casa era una locura no le faltaba detalle  salón de música, sala   de trofeos tipo safari era espectacular, los cuartos de baño fantásticos cada estancia era mejor que la otra.

Pero lo que más me gusto fue un piano de cola de color blanco fantástico en el salón principal, el piano es un instrumento que me fascina. Pensé en ese instante que me encantaría que alguien de allí pudiera interpretar alguna pieza, pero mirando a mí alrededor me  parecían demasiado jovenes para tener esa destreza al piano.

Mis amigas estaban cada vez mas enfrascadas con sus chicos, yo que siempre voy por libre me dedique a pasear por el amplio jardín que se encontraba detrás de la piscina, quería huir un poco de la fiesta, el ambiente era genial pero no sé porque me encontraba, sensible y algo lánguida necesitaba escapar de las parejas que ya se besaban apasionadamente, por el calor de la noche que se avecinaba o quizás por el efecto del alcohol que corría a raudales

Me senté en un banco de piedra que había allí, se estaba genial, una leve brisa corría moviendo mi pelo, incluso levantando la raja de mi falda dejando ver mis muslos desnudos y cerré los ojos era el mejor momento vivido en esa fiesta llena de desconocidos, intente retener el instante pero un ruido me hizo abrir los ojos  de repente y entonces le vi…

De pie junto a una farola apagada estaba un chico al cual no se le apreciaba muy bien solo se recortaba su figura oscura y estilizada sobre el fondo verdoso de los setos.
No pude evitar dar un respingo, algún día la costumbre de evadirme y perderme sola me pasaría factura, el se dio cuenta y se acerco calmándome.

Se disculpo por el susto y se presento como Arturo el otro amigo intimo del chico de Lola, eran los tres muy amigos como nosotras y claro le debían de haber informado que yo estaba allí, según me explico me estaba buscando pero no pretendía asustarme.

Su tono era masculino y profundo, una voz de locutor de radio, me pidió sentarse a mi lado ahora le vi mejor, rubio ceniza, ojos verdes y unos labios carnosos de los que me gustan, su sonrisa de dientes perfectos y muy agradable.

Empezamos a conversar de una forma natural, sobre la noche y el ambiente de la fiesta, el se había retrasado venia de evento familiar, pero no pensaba perderse la fiesta al decirle su amigo que veníamos nosotras. Era todo un halago, su forma de mirar a los ojos profundamente y de expresarse me hizo estremecer o quizás era la brisa de nuevo no lo sé.

Paso hora y media volando, me dijo que me enseñaría otra parte de la parcela que no vi la sauna y el gimnasio, estaba como en un sótano, se entraba por una especie de cuesta que había en el jardín,  pero nunca pensamos que ocurriera dentro lo que vimos.

Una de las chicas de la fiesta que antes nos presentaron, estaba en el centro del gimnasio, los aparatos los habían desplazado y varios chicos estaban rodeándola, ella estaba semidesnuda bailaba insinuante y ellos la observaban ávidos de deseo, algunos acariciaban sus miembros, dos de ellos se acercaron a la chica y a modo de sándwich, la empezaron acariciar los senos, caderas, culo, la besaban el cuello, le lamían los pezones.

La cosa se ponía intensa y yo que era la primera vez que veía algo así me quede parada, pero he de reconocer que el espectáculo también era excitante y morboso, el sentirme una voyeur era algo nuevo para mí, cuando el circulo se cerró en torno a ella y ya subió de tono la situación me volví para marchar, Arturo a mi lado me miro disculpándose por si me había sentido incomoda el no esperaba esa situación tampoco.

Nos alejamos entre sorpresa y picarda comentando la situación y riendo, había un feeling entre ambos muy grato. Pero no solo eso estaba por pasar, parecía que desde nuestra salida del jardín la fiesta había dado otro giro más sensual, varias parejas subían el tono, en las hamacas, en el césped, incluso mis amigas Lola medio vestida con su chico dentro del agua el cual tipo actor estaba empapado con un albornoz y dos copas de champan (tipo película) y su hermana en un sofá de mimbre con el morenazo, ya era de noche cerrada

Seguía siendo morboso, pero me sentía como si me obligaran a seguir su ritmo y no lo deseaba quizás en otra ocasión me hubiera dejado llevar por el ambiente lujurioso que se estaba viviendo allí, pero hoy necesitaba algo diferente algo nuevo que nunca hubiera vivido.

Arturo pareció intuir ese malestar en mí, me cogió de la mano y me deje llevar, entramos en el salón principal, tomamos una copa y seguimos charlando de otras cosas, era como si estuviéramos en otra fiesta diferente, como en una cita de dos, era un hombre muy especial y diferente a los que allí había y cada vez me gustaba más parecía conocerle desde siempre. 

Incluso me hubiera encantado que me besara apasionadamente, que me acariciara…

Pero hizo algo mejor, me cogió de nuevo de la mano y me llevo al piano, le confesé mi fascinación por el mismo y que me hubiera encantado saber tocarlo el me respondió que tocaría para mí.

Pensé que me estaba vacilando pero me senté a su lado y comenzó a tocar, en ese instante cuando las teclas eran acariciadas por sus dedos algo me inundo y deseaba ser yo la acariciada, pero el entro en otro mundo musical.

Le observe y reconocí la melodía una de mis piezas favoritas

(A partir de aquí si lo deseas lee con la música de fondo la intensidad de la lectura sera mayor...)





                                                   Caruso

Me quede con la boca abierta, no podía pensar que un chico tan joven pudiera  interpretar así , su rostro era música, sus manos volaban por las teclas haciéndoles hablar y expresarse, jamás había tenido un intérprete de piano tan cerca de mi  podía notar sus sentimientos a flor de piel, la expresión de su cara cambiaba con cada nota que tocaba dejándose mucho más que el alma, si no fuera porque le acababa de conocer diría que me podía enamorar de ese hombre, solo por como sentía y un enorme deseo por ser tocada por esos dedos me comenzó a inundar.

Cerré los ojos  deseando sentir dentro de mí la melodía, quería que penetrara en mi por cada poro de mi piel, me inundaba el sonido hasta lo más hondo de mi ser hasta el punto de sentirme excitada imaginando sus caricias en mí, no me di cuenta cuando la música termino, pero él me lo hizo notar, me pidió que no abriera los ojos, sentí su aliento cerca de mis labios,  me beso intensamente.

Le correspondí con ardor, aquel que su música había provocado en mí y aun con los ojos cerrados decidí sentir sin más dejándome llevar por el, me lo debía a mi misma

Sus manos empezaron acariciarme despacio por encima de la ropa, subían por mi cuello colándose por el cuello de la camisa, ahora yo era el piano y con maestría me acariciaba buscando las mismas sensaciones que al interpretar y lo conseguía, yo seguía en mi mundo de oscuridad no deseaba luz que me hiciera volver a la realidad, deseaba soñar por un momento y el conseguía que así fuera.

El ardor se instalaba en mi cuerpo hasta el punto de una excitación exquisita, sus manos acariciaban mis senos por encima de mi top colando las yemas por dentro haciendo reaccionar a mis pezones que erectos pedían mas y mas.

Me dijo que abriera los ojos mientras besaba mis labios, me levanto del asiento y me apoyo de espaldas al teclado, sus manos seguían buscando por mi cuerpo cualquier rincón excitante.
Acaricio mis muslos colándose por la raja de mi falda y acaricio mi pubis con delicadeza, en mi mente la melodía que había tocado seguía sonando, con un dedo acaricio mi línea vertical desde arriba hacia el centro de mi placer, notando la humedad que allí era notoria y le gusto un gemido ahogado le delato, sus besos no daban tregua mientras tocaba

En esos instantes me habría dejado hacer cualquier cosa solo deseaba sentir sin más, me sentó en el teclado que se quejo cuando mis dedos se apoyaron en el, coloque mis pies en el asiento y abrí mis piernas ofreciéndome, deseando lo que imaginaba que ocurriría

Arturo se arrodillo quedándose a la altura de mi sexo, desato las lazadas de los laterales de mi braguita que cayó al suelo y me miro buscando mi aprobación la cual le di y comenzó a saborearme de una manera que nunca habían hecho

Fue delicado de principio a fin, manteniendo un ritmo lento y perturbador, cada caricia con su lengua era una delicia, jugaba con la dureza de la misma buscando recovecos placenteros, sus dedos continuaban tocando mi sexo al unisonó, el placer se hacía melodía 

Y el  lo lograba haciéndola eterna, note entre mis gemidos ahogados como se acercaba el orgasmo yo cerré los ojos, desde muy dentro de mí las contracciones se abrían paso a mi momento de placer inundando sus labios, que brillantes me besaron.

Cuando los abrí la música dentro de mi dejo de sonar y al mirar al frente detrás de los ventanales vi que había vivido unos de mis mejores momentos de placer al amanecer…


Ayelen

sábado, 24 de abril de 2021

Frente al espejo

 

 ·       Ese día sentí que deseaba que hacerlo y tal cual fue os lo relatare  






Ayer por la noche cuando conversamos vía telefónica me lo preguntaste ¿Alguna vez te has observado mientras sientes placer frente a un espejo? 

La verdad es que nunca lo hice ni pensé en hacerlo, sí

 que me observe con diversas parejas a lo largo de mi vida en mis contactos sexuales, sus caras, sus expresiones, la conjunción de ambos cuerpos enredándose cual serpientes, piernas enredadas, sexos irguiéndose, abriéndose y ocultándose a la perfección con lujuria y pasión. 

Mi rostro, los suyos, me fascinaba especialmente cuando mis relaciones habían sido con hombres de color, ver esa mezcla de pieles en un espejo, le daba más morbo, me resultaba natural, le daba un toque primario fascinante. 

A ellos debía  de gustarles también por su avidez al observarme cuando nuestras miradas se encontraban en el espejo, en nuestros juegos amorosos. 

Así que al levantarme, después de la ducha me di mi habitual masaje con body milk y después de echarme unas gotas de perfume en el cuello, senos y sexo decidí hacerlo. 

Prepare el ambiente con mi música preferida y  me observe en el espejo… 



Está en la habitación es de pie, rectangular muy moderno y recto, poco expresivo pero en este caso como siempre cuando me reflejaba en el la expresión la pondría yo. 

Lo posicione frente a la cama  y allí me senté, me observe detenidamente, era yo la mujer de siempre con mucho para dar, con mucho oculto aun, tus palabras de nuevo en mi mente… 

-¡OBSERVATE! 

Y lo hice detenidamente, allí desnuda desee ver mi transformación de persona,  a madre y MUJER. 

 Y me mire… 

Los años no me habían tratado mal, tenía cositas que no me gustaban, como todas las mujeres yo siempre me exigía más, la coquetería que nos lleva en ocasiones a cambios para gustar a los demás y a nosotras mismas. 




Observe mis piernas largas, un metro desde la cintura hasta el tobillo un día por curiosidad me las medí cuando era más joven, los otros 70 cm de cuerpo. 

Estire una de ellas, era tersa aun, suave, recién depilada e hidratada, cuanto caminaron, cuanto recorrieron, cuanto abarcaron esas piernas cuando me enredaba con mis amantes jugando atraparles, sobretodo recordé como me gustaba rodearles con ellas cuando yo estaba tumbada y su penetración era profunda, deliciosa y yo nunca deseaba que salieran, entonces rodeaba sus nalgas impidiendo la separación, deseaba en esos instantes que estuvieran siempre dentro de mí. 

La acaricie, aun torneada…aun joven, aun me gustaban y gustaban, siempre fueron estilizadas, ahora algo más torneadas y es que el tiempo pasa, pero las reconocí eran las mismas las que bailaron alegres y que me llevaron a sitios maravillosos, las que me hicieron huir en momentos peligrosos que no quiero recordar. 

Esa pierna acababa en mi pie que tantas veces calce con múltiple calzado, el cual junto con mi atuendo expresaba mi momento, expresaba mi sentir, mi ánimo, tacones elegantes, eróticos y  femeninos, calzado deportivo en mis momentos familiares de juego infantil y animal, pies que sintieron dolor, pero que también dieron placer al recorrer cuerpos desnudos, al sentir piel caliente, al acariciar sexos  erectos al pensarlo me estremecí con el recuerdo sobretodo tu sexo. 

Y mi vista continuo su recorrido y subieron a una parte que adoro en mí, mis senos siempre de buen tamaño, senos que jugaron, que fueron besados, lamidos, mordisqueados, que expresaron gozo y  excitación poniendo erectas las aureolas, expresaron tensión, frío, lujuria,  pero también hicieron algo que valoro como nada, dieron alimento al universo de mi vida, a mi razón de vivir, dieron cobijo también en momentos difíciles y placer adulto en los momentos de gozo. 

Y los toque y reaccionaron, siempre fueron así de rápidos, reaccionaban a todo, eran una parte de mí que expresaba como soy y al instante pensé en ti,  ¡OBSERVATE! Decías… ¡OBSERVATE MÁS Y SIENTETE! 


Seguí hacia mi cintura menos marcada que en el pasado y a mi vientre, que fue cobijo de la vida, el refugio de la semilla hecha de amor, donde creció para darme el placer de parir, donde se fue creando algo maravilloso y bello la huella que dejaría al irme de aquí, mi retoño. 

Pero también era el vientre que tantas veces besaron, el cual sintió el roce de sexos erectos, de pubis ansiosos que buscaba con esos roces  un lugar cálido para su refugio, de labios ávidos por llegar a la antesala de mi secreto. 

Cuantos momentos de caricias y besos, lo roce ahora cerrando los ojos y sentí recordando ese placer sobretodo el que tú me dabas. 


Como un resorte mis manos saltaron a otra parte de mi cuerpo… pero aun no era hora de gozar, solo de observar y debía hacerlo mirándome al espejo, lo que se reflejaba allí de mi estaba haciendo que apreciara detalles que en el día a día no reparaba en ellos. 

Ahora observe mi cabello rizado, abundante, suave, ese pelo que tantas veces también envolvió amantes, ese cabello que acaricio cuerpos desnudos en su masaje tántrico y que en momentos de juego sexual intenso donde el sudor erótico hacia su aparición por el deseo, mi cabello se pegaba al cuerpo siendo testigo de esa pasión que vivía, la misma pasión que tú ahora me hacías sentir en este análisis erótico, solo tú. 




Lo recogí en mis manos y lo solté, cayendo en cascada con algunos mechones juguetones sobre mis senos. 
Me gusto lo que vi, me sentía femenina y mujer, adoraba esa sensación, era yo y mi rostro se tornó mas cálido, mis ojos tenían otro brillo ¿Seria de gozo? No aun no, deseaba verme transformarme ante el espejo. 


Sí que me había observado en múltiples ocasiones hacer el amor junto a mis amantes cosa que me excitaba al máximo, el ver el reflejo de esos cuerpos desbocados buscando placer, lujuria ese reflejo tremendamente morboso, pero ahora quería que fuera un observar en soledad, ver mi rostro y mi cuerpo llegando al placer personal. 



Y lo hice… 



Baje la mano a mis senos y los acaricie gozosa, al instante suspiros indicaron el comienzo de mi placer, mi rostro cambio, la mirada se volvió más penetrante buscando placer y gozo, mis ojos brillaban expectantes ante lo que iba acontecer, mi boca entreabierta y saliendo de ella suspiros intensos, mis pezones respondían rosados y erectos. 

La otra bajaba a ese sentir húmedo entre mis piernas, moviendo mis nalgas me posicione abriendo mis piernas, mi sexo depilado perfecto, el ver así esa parte de mí siempre me excitaba, estaba tan dispuesto y tan preparado, observe sus labios vaginales sin tocarlos, parecía mentira algo que se veía tan cerrado y tan pequeño que pudiera dar vida en su dilatación, pero que también pudiera ser el rincón del placer más delicioso del mundo en el que el gozo llegaba a lo máximo. 

Quise observar más con las dos manos al unísono acaricie con la yema de mis dedos, de nuevo mi mirada cambiaba, mi respiración también porque me estaba sintiendo, estaba explorando y fijándome en mis reacciones como nunca lo hice y me fascinaba ese cambio en mí, parecía otra una que nunca supe que podía llegar a ser. 

El aire tranquilo de mi expresión se tornaba sensual, mis labios más jugosos, mi boca más entreabierta pidiendo, mi voz ahogada por gemidos y respiraciones agitadas, mis pulsaciones aumentaban con ese cambio, mis  ojos picarones, provocativos y eróticos, una mirada sensual y sexual de dejarme llevar por el gozo y el placer sin más. 




Allí reflejado en el espejo mi sexo invitaba, se abría la puerta al deseo, separe mis labios vaginales, el clítoris burlón de tamaño generoso asomaba, mi laberinto como le llamábamos tu yo, como te gusta deleitarte con él, dices que te encantaba buscar con tus labios y tu lengua, ahora pedía ser tocado y acariciado, algo de brillo de mi humedad estaba allí depositada ya. 

La toque y mis yemas se empaparon, jugué con ellas buscando recovecos secretos, pellizcando suavemente ese clítoris preparado y buscando me topé con el botón especial, hinchado ya  notorio, excitado y solo un roce me indico que estaba activo, que sentía con vida propia e insistí un poquito y entonces pude apreciar en ese reflejo como mi entrada se abría cremosa invitando a mis dedos y lo hice. 


Uno de ellos se coló penetrando poco a poco, jugando agrandar esa puerta, otro le acompaño y la entrada se abría deseando invitar a mas, la excitación iba en aumento como mis gemidos y mis latidos. 

Con la lengua relamía mis labios, los ojos se cerraban, pero los abría de nuevo para observarme, que gozo y placer verme así era morboso y lo mejor es que en todo momento solo pensaba en ti y en tu deseo ¡OBSERVATE…! 


Ahora mi gesto lascivo quería más y saque los dedos para  introducir algo más grande que me llenara, un hilillo de mi esencia salió lenta y no pude evitarlo esos dedos brillantes me provocaron, tuve que probar la deliciosa prueba de mi placer. 

Al lado en la cama mi juguetito esperaba su turno, un vibrador de punto g curvado maravilloso, no muy grueso pero si con un diámetro perfecto para encontrar mi placer interior, lo sé no eras tú, nunca nada podría compararse con tu pene perfecto de tamaño y forma el cual me hace llegar hasta el más intenso placer que jamás viviera, pero ahora tu no estabas, aunque te sentía a mi lado. 

Lo introduje un poco solo la punta despacio estaba suave y blando, me observe en el espejo mientras un gemido inundo la estancia demasiado alto quizás pero lo deseaba mucho y me deje llevar porque ahora tu imagen llenaba mi mente y te sentía de un modo tal que parecía real, que ese juguete era tu falo erecto. 

Por eso me penetre sin poder evitarlo hasta el fondo, esa curvatura rozaba por dentro de una forma increíble y maravillosa en busca del placer, mi otra mano celosa de no poder colaborar en tan increíble maniobra busco con los dedos el botón, ese masaje y penetración al unísono era gozoso al máximo, creí enloquecer al mirarme. 




No vi a la misma mujer, no me reconocía, esa mujer era erótica, lasciva y lujuriosa, la mirada era viciosa de placer, el brillo de la misma deslumbrante, las señales de gozo eran intensas, mis labios entreabiertos se relamían, mis dientes mordisqueaban ante las sensaciones experimentadas, era como ver sexo en vivo pero lo mejor era que la protagonista era yo. 

Cuando empecé con las penetraciones más rápidas estaba como perdida en esa intensidad que me producía a mí misma, ya mis gemidos eran altos pero no me importaba  deseaba que fuera así, necesitaba expresarme tal cual lo sentía, el movimiento de vibración de mi compañero de sexo en su grado más alto cosquilleaba mi interior lo que hizo que el orgasmo llegara convulsionando mi interior de tal modo que eran notorio por los movimientos involuntarios de mi pelvis y cadera. 

En ese momento mi rostro era el placer hecho mujer, fue largo, maravilloso e ideal ese orgasmo, gocé como jamás en soledad, pero la imagen de tu rostro estaba en mi mente. 


Me observe en el espejo y sonreí, ese gozo, ese clímax, me habían hecho sentir. 

Ahora te comprendía cielo, cuando me invitaste a observarme mientras gozaba, entendía cómo te pones tú al mirarme, como te excita mi rostro, lo que veía en mi era lo que tu provocas todos los días de mi vida. 

Ayelen



 

 


sábado, 26 de septiembre de 2020

Contra las cuerdas

 


Todo lo hacíamos juntos demasiadas cosas para mi gusto, después de cuatro años ya eso me cansaba bastante, la última idea que se le metió en la cabeza era el boxeo, a mí siempre me pareció un deporte demasiado agresivo pero sí que me ponía mucho el imaginarme ligera de ropa rodeada de tíos cachas sudorosos y con guantes.

 

Les veía varoniles al máximo, machotes, autoritarios y aunque de sumisa tengo pero que muy poco sí que esa fantasía de dejarme llevar un poco más de lo habitual me ponía bastante.

Pero no practicaría boxeo, prefería hacer otro más femenino en el edificio de al lado que era de la misma cadena.

 

Pasadas unas semanas una compañera de clase de Aerobic  llego un día de los nervios contando que había un profe de boxeo que estaba de muerte y claro la curiosidad mato a la gata y de repente creció un interés por el gimnasio de boxeo especial.

 

Decidí esperar allí a mi chico mientras entrenaba cuando salía yo de mi clase, animada por el espectáculo pero aburrida de sus pinitos.

 

Este ultimo año entre nosotros las cosas no iban bien por lo menos por mi parte, le había dejado de querer, yo creo que estaba por costumbre la que te da el cariño e incluso la vaguería que te da comenzar de nuevo a conocer a otra persona.

 

Menos mal que el profe era digno de admirar, morenazo, tatuado, marcaba todo lo marcable, cicatrices de guerra que le hacían parecer un malote de peli de gansters, un culo uffff como una piedra y unos muslos de impresión.

 

Un día cuando nos íbamos a ir ya le llama mi chico y  le dice ven que te presento a mi novia, bueno ahí dije trágame tierra, verle avanzar hacia nosotros  parecía un gladiador, cada paso un musculo se le movía y marcaba algo, parecía eterno verle como en cámara lenta, yo saboreando cada instante y mi mente en un caos de lujuria que volaba hasta límites insospechados.

 

En casa mi chico me comento que era uno de los socios del gimnasio  junto con otro algo más madurito, se llamaban Juan el joven y el otro Alvaro.

 

Mi pareja tuvo que irse a un curso de trabajo fuera de Madrid, que me vino fenomenal necesitaba poner algo de tierra por medio por fin. Pero claro sin él no tenía excusa para esperar en el gimnasio y alegrarme la vista así que decidí conocer este deporte más a fondo probándolo.

 


Seguía las directrices de Juan y también de Álvaro que últimamente aparecía más por el gimnasio, mas madurito como comente antes, no tan musculoso como el otro, rondaría los cuarenta y pico,  tenía que haber sido guapo también a rabiar, de mandíbula cuadrada, cuello ancho y un toque que me fascina en el rostro de un hombre un hoyito en la barbilla marcado. Era muy agradable estar allí con ambos hablado de técnicas deportivas que desconocía y de temas muy variados eran unos momentos muy gratos.

 

Me gustaba mucho estar allí y sin mi pareja rondando la sensación de libertad crecía en mi cada día con más ganas y pedía salir de nuevo de su encierro personal para volar y ser de  nuevo yo tal cual era sin más. Y tenía para largo porque un curso de dos semanas se convirtió en un mes y medio.

 

Y la amistad fue creciendo también,  con el trato llega todo y también llega lo que menos esperas y con quien menos lo esperas.

 

Como excepción y para gente muy amiga abrían algún sábado, sobretodo entrenaban algún amiguete profesional y una vez ambos socios nos dijeron que si deseábamos pasarnos lo hiciéramos.

Y ese sábado lo hice yo pero sola, había tenido una bronca espectacular con mi pareja ya era el final entre nosotros solo esperaba que volviera y él ya lo sabía también, necesitaba huir de la realidad por unas horas  así que allí que fui.

 

Al entrar pensé que estaba cerrado casi no había luz  y estuve en un tris de irme cuando una voz al fondo me indico que avanzara hasta el ring, esperaba que a Juan no le molestaría mi presencia si estaba entrenando a algún boxeador.

 

Pero cuando me acerque era Alvaro el que estaba allí, me indico que esperara con la mano enfundada en el enorme guante azul claro, estaba subido al ring  golpeando un saco de boxeo enorme y pesado que pendía de un gancho del techo, su juego de pies era impresionante, su ligereza  en el cuadrilátero, era como ver a un hombre diferente se había transformado en otro.

 

Desde abajo se  le veía muy atractivo, su edad madura le sentaba de maravilla, el hombre callado, discreto y tranquilo con el que converse estos días de atrás de múltiples cosas ya no estaba, ahora era intrépido, atrevido, fuerte….un hombre mucho más especial a mis ojos.

 


Le observe mientras entrenaba desde una esquina del ring, sus movimientos marcaban su cuerpo, el brillo del sudor por el esfuerzo en su piel le daba un aire varonil de impresión, me fije más detenidamente en el con el calzón brillante negro de raso y  con esa camiseta de tirantes del mismo color ceñida estaba arrollador.

 

Sin darme cuenta caminaba lenta a su alrededor desde abajo, entre golpe  y  golpe su mirada directa se clavaba en mí y estaba cambiando también, era desafiante, directa y muy intensa.

 

No pude evitar sentir un escalofrió de placer, estaba despertando en mi a esa mujer dormida por el hastió y la costumbre, estaba provocando en mi algo nuevo menos dulce más animal una necesidad primaria, un dejarme llevar hasta las últimas consecuencias para saciar mis ansias dormidas.

 

Paró en seco respirando intenso  agarrando el saco con fuerza evitando su movimiento sin dejar de mirarme sin hablar, se quitó los guantes tirándolos al suelo  y se acercó a una esquina de cuadrilátero a por una toalla blanca, se secó el sudor de la frente y  la fue bajando por el cuello hasta la clavícula, se quitó la camiseta empapada un aroma a perfume varonil se mezcló en el ambiente, yo no podía dejar de observarle se estaba ofreciendo a mí, con sus ojos, con sus labios, con sus gestos y yo estaba sintiendo necesidades nuevas  y arrolladoras.

 

Me invito a subir con sus ojos, con sus labios  y su voz, pero también con todo su cuerpo, me dijo que mientras yo observaba al resto él me estuvo observando a mí, mi infelicidad, mi aburrimiento, mis ansias dormidas, no en vano nos separaban casi 20 años su experiencia era notoria en su forma de hablar y su intuición, pero era más notoria aun cuando avanzo hacia a mí y me lo demostró.

 

Yo le deseaba pero también tenía el remordimiento rondando mi cabeza, me agarro por la cintura y eso me desarmo, rompió mi indecisión dando paso a mi verdadero yo a como había sido siempre, intrépida, atrevida, una mujer que me gustaba llegar hasta el límite, probar cosas excitantes que me hicieran sentir viva y el lo logro

 

Me acorralo lentamente en la esquina del cuadrilátero, donde está la banqueta de madera donde descansan los boxeadores, su boca estaba muy cerca de la mía, pero no me besaba solo sentía su aliento cálido y su mirada clavada en la mía.

 

Impresionaba, se hacía desear y me gustaba mucho, me sentía dominada algo nuevo para mí, era dulce en su agarre pero a la vez intenso. Cuando note el esquinazo clavándose en mi cintura supe que había que rendirse del todo.

 

Me comenzó a morrear con ansia y deseo, para parar en seco y saborear mis labios dulcemente, ese cambio de ritmo arrasaba en mi de una forma especial me hacía ansiarle como nunca ansié a mi pareja.

 

Deseaba dureza a ratos y dulzura, deseaba algo nuevo que me inundara y lo hacía , él lo sabía sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo alternando sitios, senos, cintura, caderas  y de repente agarraba mi coleta soltando mis rizos libres, agarraba la mata de pelo jugando con ella, acercándome más a él y besándome apasionadamente.

 

Me tuve que agarrar a  las cuerdas entrelazando mis muñecas en ellas para no caer ante su fuerza, el levanto mi camiseta de tirantes y con una rapidez pasmosa desabrocho mi sujetador, casi se tiro de cabeza entre mis grandes senos aspiro el aroma de mi perfume en ellos y comenzó a devorarlos, lamia, chupaba, besaba sin dar tregua y yo estaba super excitada mis pezones me delataban, mis respiración agitada también.

 


Me aupó metiéndose entre mis piernas las cuales enrosque en su cintura, podía notar pegada a mi sexo su tremenda erección, solo nos separaba la fina tela de mi malla y de su calzón de boxeo.

 

Si no hubiera tenido que estar agarrada a esas cuerdas se lo habría bajado para sentir en mi boca su erecto pene. Pero hizo algo mejor se empezó a rozar contra mí, si seguía insistiendo podría llegar al orgasmo solo así con sus roces, yo notaba que la humedad de mi sexo iba en aumento si en ese momento me hubiera introducido un solo dedo lo habría sacado empapado en mi esencia.

 

El calor me inundaba,  yo también comenzaba a sudar bajo aquella luz del gran foco y el resto tan oscuro, en ese ring estaba librando mi particular combate sexual

Solté una de las manos aun en volandas para tocarle, negó con la cabeza y seguía estrechándose junto a mí, mis caderas colaboraban moviéndose ya mi pubis se restregaba en su dureza haciéndola si cabe aún más notoria.

 

Estábamos llegando a unos extremos de deseo muy fuertes y se estaba despertando mi yo , él me dijo que me iba a saborear soltó su agarre, en cuanto me puse en pie le quite la camiseta y él se disponía a cumplir su deliciosa amenaza cuando le sorprendí y le empuje contra las cuerdas,  él fue el que se tuvo que agarrar a ellas esta vez, me arrodillé le separe las piernas y el baje el calzón su pene salió casi disparado y no pude evitarlo con premura la que da el deseo salvaje de la liberación por fin, lo agarre con ambas manos y lo lamí, mi ansia ardía y me apetecía más y más,  ser más dura hasta acabar engulléndolo de una forma lasciva mientras le miraba desde abajo, deseaba ver su reacción que era lujuriosa y muy erótica, succione con ansia más de la nunca tuve con mi pareja, era sexo, era lujuria sin más, era dejarse llevar hasta las últimas consecuencias.

 

Me agarro el cabello tirando un poco de él para frenar mis succiones, negó con la cabeza y me levanto por los hombros, yo pensé que ahora me haría lo que antes deseaba con lo excitado que estaba pero hizo algo mejor.

 

Besándome y sobándome me guió hasta un lateral del ring pegada a las cuerdas, de repente me giro colocándose a mis espalda, la flexibilidad de las mismas casi me hizo caer hacia delante pero él me sujeto por la cintura, sacando el calzón por los pies al mismo tiempo, se quedó desnudo para mí, el cuadro era de impresión y yo semidesnuda la camiseta arrugada y entrelazada con el sujetador dejando mis senos al aire,  la malla y las braguitas bajadas hasta los tobillos que  también me quite por los pies quedándome desnuda de cintura para abajo.

 


Abrí mis piernas invitándole descarada y subiendo mi trasero, accedió a mi vagina de una embestida sensacional, hasta el fondo sin avisar, recibiendo su espléndido tamaño en mí, se sucedieron penetraciones intensas y duras que me hacían casi gritar de placer y yo increíblemente le pedía más y más.

 

Y sin pensar en las consecuencias  llegando hasta el extremo, me deje llevar entre gemidos ese día, ese sábado cuando menos me lo esperaba, con quien menos me esperaba, volví a ser yo…contra las cuerdas.

 

 

Ayelen


jueves, 27 de agosto de 2020

Momento en Soledad

 


Alargo mi mano y tu no estas, pero aun te siento cerca de mi, hace apenas unas horas charlamos, nos sentimos no fue en persona era virtualmente pero…fue mucho más, tu voz, tu risa, tu tono en el que había tanto para mi

 

Estoy en mi cama como tantos días he despertado y he pensado en ti, la primera imagen que me viene eres tú, solo tú, siento calor y siento…en fin cariño  te siento

 

Y mi cuerpo reacciona al recordar tus palabras al pensar lo que pasaría si estuvieras aquí y mis manos de repente se mueven solas, estiro mis brazos acaricio con las yemas de mis dedos las sabanas y me descubro el cuerpo echando hacia atrás la que me cubre, no se porque pero necesito estar así al descubierto, mi cuerpo esta acalorado, mi piel casi arde cariño tan solo pensando en ti

 

Solo llevo una braguita de encaje negra de pierna alta con la parte delantera con forma de uve que deja ver que mi sexo esta depilado totalmente como te gusta a ti…

Porque lo depile para ti, para que cuando quieras saborearme este suave para tus labios

 

En la parte de arriba solo una camiseta amplia, debajo nada sin sujetador pero noto que mis pezones están erectos será tu recuerdo, sin duda lo es como desearía que los vieras, que los tocaras pero sabes cielo…lo haré por ti y no puedo evitarlo lo pienso y lo hago…

 

Primero por encima de mi camiseta un seno deteniéndome en el pezón esta endurecido es fantástico, eso me excita aún más  y cierro los ojos e imagino que eres tu…..mmmm…enloquezco y tan solo es el comienzo

 


Mi otra mano toca mi melena, acaricia mi cabello cogiendo un mechón y oliendo su perfume y la punta de mi lengua roza el cabello, mientras me acaricio los senos,  cambio al otro pero ya  cariño subo mi camiseta le dejo al aire y suavemente como lo harías tu lo acaricio, demorándome en el duro pezón rosado que tanto te gusta, toco su punta me lamo el dedo y vuelvo a tocarlo, ahora la yema de mi dedo de desliza con facilidad y te vuelvo a sentir…eres tu…cariño eres tu…me tocas tu, con mis ojos cerrados y sintiendo solo estas ahí tu

 

Es un suplicio encantador sentirte en mí, la temperatura de mi cuerpo sube, mi piel se calienta necesito desprenderme de esa prenda tú lo harías, yo lo hago por ti, lo siento como tu



 

Me libero de ella el aire del ambiente hace que mis aureolas se endurezcan mas pero no noto frío cariño estoy tan caliente

 

Ahora si, mis dos manos masajean a la vez mis senos, juegan con ellos, haciendo círculos deteniéndose en las rosadas aureolas  ¡Dios! te siento cerca, cada vez más mi piel es suave es excitante

 

 

Sin darme cuenta una mano se aleja de uno de mis senos tiene vida propia y está bajando sintiendo, recorre un suave camino directo a mi sexo acaricio mi braguita por encima, desde el pubis hacia abajo siguiendo la línea de mis labios vaginales, cielo estoy ya muy húmeda la tela esta empapada, sé que tu acariciarías pero también lamerías esa prenda llena de mi esencia

 


Al tocar jugando en esa caricia, las yemas de mis dedos se cuelan por el borde ya se llenan de mi fluido, suave y caliente y no puedo más mis manos actúan retirando esa prenda que tanto me estorba ya,  ahora cariño estoy totalmente desnuda para ti porque para mí estas tu aquí conmigo en todo momento, te siento

 

Mis piernas están totalmente abiertas, una mano acaricia esa suavidad del pubis tímidamente donde tú me besarías

 

Pero no se demora mucho no puede la entrada de de mi vagina se dilata, pide más, pide tus dedos y en su lugar los míos, acarician unos el clítoris , ese duro y excitado clítoris que necesita ser saciado, necesita ser saboreado, otros esa entrada secreta de mi vagina que tu descubres a través de ellos

 

Imagino tu lengua lamiendo con locura mi entrada como me has explicado tantas veces que lo harías, recorriendo mis pliegues, separando los labios de mi entrada, succionándome el clítoris, buscando mi aroma y mi sabor que tanto te gustan, bebiendo de mi y penetrándome con tu dura lengua sin tregua haciéndome gozar como nunca porque tu cielo eres el que me vuelve loca, esos labios que me saborean sin cesar



 

 

No puedo más te quiero dentro, me penetro con ellos, uno…dos…tres dedos…al principio suave después con mas urgencia y de mi boca sale un gemido, no es ahogado, antes solo eran respiraciones algo mas fuertes que iban en aumento tú las conoces cariño muy bien, son las respiraciones que tanto adoras, las que te hacen notar el comienzo de mi excitación, pero esto amor…es ya un gemido que sale de dentro de mis entrañas

 

 

En mi mente sigues tú mi lengua…la tuya, mis dedos…los tuyos, cielo ahora te siento más dentro de mi mucho más, te adoro, te necesito,  penétrame

 

Mi entrada ya inundada por ti,  incluso manchado las sabanas pide más te pide a ti y al no tenerte tomo mi vibrador para mi eres tú, es tu miembro, me coloco en la misma posición que si estuviera encima de ti a horcajadas como sabes que me gusta y juego con la punta de el en mi entrada. Pero se resbala y se introduce en el juego gimo y sé que para mí es tu miembro el que juega ahí conmigo y no puedo dejar decir en voz alta que te deseo, que deseo que me penetres ya lo hago y lo siento cielo no puedo más…mi excitación es enorme

Te deseo, me penetro hasta el fondo un grito sale de mí, lo dejo dentro un segundos y vuelvo a embestirme con él, ahora cariño te siento dentro,  ese movimiento de esa vara dentro de mi es la que deseo contigo siempre me vuelvo loca y cabalgo sobre ella como lo haría en ti…cariño eres tú y te pido mas en mi locura de placer y al borde de la locura entre convulsiones vaginales, llego al clímax cielo…gritando tu nombre…

 

Sonrió y con el aun dentro me tumbo sudorosa, agitada con el corazón a cien y mi vagina ardiendo, recuperada la respiración lo alejo de mi lo aparto y me abrazo a la almohada desnuda, relajada y quiero cerrar los ojos y soñar que eres tu pero con ellos cerrados fuertemente antes de volverme a dormir te lo digo casi en un susurro…pensando en ti…¡Te quiero…!



 

Ayelen

domingo, 2 de agosto de 2020

Sensaciones nuevas



Nunca pensó es más jamás llego a imaginar que eso podría pasarla,  ahora a tiempo pasado aun no lo creía la vida había vuelto a demostrarle que no se puede asegurar nada ya que a ciencia cierta nada es seguro.

Hacia poco meses que la conocía, si que hablar con ella por correo electrónico y en el foro había hecho renacer en ellas una profunda amistad, se entendían en muchos momentos en los que habían hablado, compartían las mismas inquietudes y los mismos miedos por las cosas de la vida por sus vidas propias porque en el fondo no dejaban de ser mujeres que  pensaban de similar modo y tenían los mismos deseos y el mejor de todos ser felices

Dulce llevaba tiempo sin ninguna relación conocida, si es cierto tenia sus escarceos y sexo con sus amigos, pero nada más en parte estaba harta, su cuerpo, su mente le pedían algo mas…le pedían sentir algo nuevo y diferente que la ayudara aborrecer o adorar su vida sexual

Afortunadamente el trabajo la acompañaba en su evasión trabajaba en una empresa dedicada al comercio de exportación con sede en Tenerife de perfumes.
Vio el cielo abierto, cuando su jefe le nombro jefa de equipo y le indico que la enviaría a  Canarias próximamente para acudir a unas reuniones importantes, serian apenas tres días pero la idea de escapar de ese tedio le encanto.
En un principio, no lo pensó pero que bueno sería conocer a Penélope, si es cierto eran sus nombres en el chat, no eran reales pero ellas se entendían
Cuando por el msn se lo comunico a Pe estaba encantada en esas conversaciones Dulce había visto el fondo de su amiga tantas veces que sabia que lo que decía era de corazón.

Saldría el lunes de viaje a  Tenerife, se alojaría en un hotel de El Medano un pueblo pequeño, discreto y costero, ya lo conoció de unas vacaciones pasadas, era tranquilo y relajante muy íntimo.
Su empresa no reparo en gastos, el hotel era bastante lujoso para ese pueblo tan pequeño.
Aunque la sede de su empresa estaba en Los Cristianos, pero eligió el pueblo por su silencio y paz además le traía gratos recuerdos de su visita anterior

Estaría hasta el miércoles, esperaba poder ver a Pe la verdad la apetecía conocerla en persona, ella por su parte trabajaba en una empresa de inmobiliaria y cosas del destino quizás le dieron la opción de ir a supervisar una sucursal en Tenerife y acepto sabiendo que al menos un día coincidiría con Dulce.

Llego al aeropuerto de mañana temprano, hasta la tarde no acudiría a la primera reunión.
La habitación con cama de matrimonio amplia, un baño espectacular y una sala adjunta a modo de pequeño saloncito con su cómodo sofá.

Mientras, en el hilo musical sonaba


deshizo su maleta, ropa fresca, vestidos, zapatos, sus cosas de aseo y su inseparable compañero últimamente su vibrador suave, liso, largo, grueso y delicado…lo guardo en la mesilla, no lo necesitaría, estaría muy entretenida y ese cambio de aires la haría olvidar la añoranza de un hombre de verdad que valiera la pena en su vida había encontrado tan pocos últimamente…



Después de  tomar un bocado rápido y una ducha llamo a Pe al móvil, ella le comunico que llegaría el martes se alojaría en Los Cristianos así que coincidirían y en la noche quedaron para cenar después de sus compromisos laborales.

Esa tarde transcurrió entre documentos y reuniones, pero concertó con la gente de la oficina, que el martes acelerarían esas reuniones, ya que necesitaba parte de la tarde libre, para prepararse para la noche.

Era coqueta, se exigía personalmente mucho y quería agradar a su amiga. Así que ese martes acelero el trabajo y llegadas las 18:00 horas dejo la oficina, para ir a su hotel. Se baño, perfumo y se vistió hacia buen tiempo, eligió un top negro de encaje y una blusa de tela transparente a modo de chaqueta, una falda mini y unos zapatos de salón de tacón de aguja y puntera, todo negro, su melena rizada larga suelta y unos aros negros con brillantes pequeños incrustados.

Se dirigió en el Volvo plateado que alquilo para esos días a un restaurante marinero en el que había quedado con Pe.
Cuando entro, ella ya se encontraba en la mesa esperando, tomando un vino blanco.

Sonrió, al ver a Dulce era tal y como la imaginaba incluso más bella, atractiva, sensual y femenina. En su cara, ojos preciosos, labios sensuales, maquillada con naturalidad y elegancia, destacando su feminidad al máximo

Sonrieron alegres y  francas, cuando Dulce avanzo, se abrazaron y besaron en la mejilla, la alegría era mutua, habían bromeado sin conocerse, compartido penas, se apoyaron todo eso demostraron en esa sonrisa y ese abrazo.

La cena fue muy amena hablaron de todas sus bromas en el chat, de sus vidas privadas, de sus parejas pasadas de todo, tenían tanto que contarse, que a veces…jajaja…hasta se interrumpían.
También al llegar a temas dolorosos que los tocaron, tomando una copa después de la cena en un pub relajado y tranquilo hablando esos temas se abrieron en cuerpo y alma desnudando sus sentimientos

Tenían ansiedades respecto a sus vidas personales y sexuales…que bien se entendían, cuanta insatisfacción, cuanta falta de atención y de valoración, por parte de los hombres que habían pasado por la vida de ambas.

Y surgió como de la nada, ella estaba triste, una relación que había comenzado hacia poco la tenía desatendida y la fija no la valoraba lo suficiente, por ella habrían estado más tiempo. No quería ni volver a su hotel y Dulce sin pensarlo se lo propuso

-Ven a dormir conmigo esta noche, así no estaremos solas y podremos habla más.

Y así lo hicieron…

Ya en el hotel se sintieron mas cómodas se quitaron los zapatos y se sentaron en la cama como unas colegialas en una fiesta de pijamas, rodeadas de golosinas que habían cogido del mueble bar, seguían charlando como si se conocieran de toda la vida

Pe iba preciosa pantalón negro recto pero entallado, en la parte superior camisa blanca delicada desabrochada los dos primeros botones dejando ver su llamativo canalillo

No sabía porque pero había llegado el momento…algo estaba invadiendo el ambiente, fue al tocar el tema del sexo, ellas si lo habían hablado muchas veces, tenían una espina clavada dentro, una curiosidad ambas nunca habían intimado con una mujer y entre la curiosidad, el ambiente y alguna copa suave que de ningún modo les nublaba la razón en absoluto, solo para perder la vergüenza, se preguntaron ambas como seria besarse

Y así lo hicieron, al principio torpemente, juntaron sus labios suavemente, sin tocarse los cuerpos, sin rozarse siquiera allí arrodilladas en la cama y erguidas de cuerpo solo unidas por sus labios y el ambiente se torno muy cálido de repente 

La mezcla de perfumes de mujer era abrumadora, sensual y tremendamente femenina de fondo “Claro de Luna” Debussy, le daba el toque  delicioso ambiente tranquilo y sensual que necesitaban en esos instantes



(A partir de aquí si lo deseas lee con la música de fondo la intensidad de la lectura sera mayor...)



Se dejaron llevar, sus labios se abrieron en su segundo beso, menos tierno más intenso, jugaron con sus labios, se buscaban, sentían la suavidad de sus  bocas y su sabor. Sus lenguas exigían también participar y acudieron la una a la otra y se descubrieron, se saborearon eran dulces, recorrieron hasta el último rincón de la calidez de su interior ese interior que ya era fuego

Ya por entonces sus manos habían empezado actuar con caricias, se fueron recorriendo ambas al unísono, la cara, el cuello, el cabello la una rizado, la otra liso, sus cuellos tersos y no dejaban de mirarse, intentando descubrirse, ambas estaban a gusto con esa locura que estaban comenzando

Sin mediar palabra solo sonriendo a ratos dulcemente, se fueron desnudando.
Dulce tomo la delantera, desabrocho botón a botón la camisa de Penélope, la echo hacia atrás acariciando sus preciosos hombros con delicadeza, dejándole su exquisito sujetador de encaje al descubierto. Su pecho era perfecto talla 95, alto, erguido, se apreciaba a través de la transparencia del encaje sus pezones ya erectos con un color precioso mas oscurecido y una aureola generosa.

Pe hizo lo mismo con Dulce desabrocho la camisa de seda negra transparente, dejándola con el top, ella no llevaba sujetador, la prenda por su diseño permitía la sujeción adecuada para ello, para la talla 105 que ella usaba

P busco con sus dedos el tacto de esos pezones, metiéndoles por el borde de la parte superior del top, y bajándole dejo al descubierto uno de ellos erecto más pequeño, mas rosado, pero con una dureza que como alguien del foro, exagerando claro esta, dijo que con una camisa de seda muy fina, esa dureza podría rasgarla, sin duda bromeaba esa persona al decir aquello…pero en ese momento de tan erectos que estaban por las caricias de pe podría ocurrir

Sentían la necesidad de tocarse, de notar esa suavidad de sus manos, ambas sin poder esperar mas se quitaron a si mismas aquella opresión que ocultaba tan precioso secreto, se miraron, sonrieron, se acariciaron, se besaron

Su excitación estaba llegando a limites insospechados, las dos húmedas en extremo, comenzaron a explorarse con sus manos, su lengua, sus senos y sus aureolas pero querían más…

Sin mediar palabra de nuevo, retiraron los restos de chucherias de la cama y se tumbaron una junto a la otra, ruborizadas y divertidas, bromeaban sobre el momento vivido, pero colocándose frente a frente, mirándose a los ojos se besaron de nuevo esta vez con mas ansiedad si cabe…el hielo se había roto del todo

Primero una Dulce desvistió del todo a Pe, dejando su blanco y pulcro tanga al descubierto, en el cual se adivinaba una fina línea de vello castaño suave, no pudo evitar tocarla por encima de él, estaba humedecido ante su toque un leve gemido salio de la boca de Pe
Necesitaba continuar, recorrió el dibujo triangular de su tanga, sin dejar de mirarle, era algo tan nuevo para ella, no sabía si lo hacía bien solo se dejaba llevar por lo que sentía pero quería su aprobación, quería verla con sus ojos...su expresión



Con la delicadeza, la que solo puede dar una mujer al saber que eso mismo desearía para ella introdujo sus dedos por su tanga, retirándolo había un lado y acaricio con las yemas su suave y húmedo vello púbico, Pe cerraba los ojos disfrutando del momento sintiendo quien sabe quizás más que en cualquier otra ocasión con un hombre

La novedad, la prohibición, el deseo y la ansiedad, unido aquel placer, anulaba cualquier pensamiento y bajaba hacia su clítoris palpando su generosa humedad…

Dulce necesitaba mas, masajeo el clítoris de Pe suave primero, pero los movimientos y arqueos de ella de sus caderas pedían mas, utilizando sus dos manos, con una masajeaba y con la otra introdujo  sus dedos en ella, uno, dos dedos…siguiendo un movimiento suave que se aceleraba con cada gemido ya ahogado de Penélope y cuando noto que llegaría la clímax si no paraba, bajo su boca casi con vergüenza, no sabia si lo haría bien hasta ahora solo había hecho felaciones y sabia que ser buena en ellas…pero jamás había probado en el sexo de una mujer, pero el de ella le atraía tantísimo…que no podía mas que desear probarlo con urgencia, separo sus labios vaginales, le pareció precioso, rosado, estaba empapada de su humedad dispuesta…y la probo fue…genial

Lamió con desesperación, succiono su clítoris, de una manera casi ansiosa, su amiga estaba desesperada sus movimientos indicaban que la deseaba dentro de ella si hubiera sido posible, la penetro con su lengua hasta donde pudo Pe soltó un pequeño grito, estaba fascinada, D la dejaba en el punto mas álgido y paraba era un suplicio encantador para ella



Dulce se aparto un segundo, tomo de la mesilla su vibrador, absolutamente limpio y se lo introdujo a Pe, haciéndole gemir muy alto el vibrador entraba y salía, lento, después más rápido Pe marcaba el ritmo con sus caderas sus manos arrugaban la colcha con una mano penetraba y con la otra masajeaba su clítoris, hasta hacerla llegar uno de sus mejores orgasmos

La satisfacción de ver llegar a Pe de esa forma casi la hizo llegar a ella también
Para ese momento su humedad era extrema, su tanga negro estaba empapado Pe sonrió y con una palmadita en la cama, le indico que se tumbara ahora le tocaba a ella casi tembló  cuando lo hizo…era nuevo para ella, era mágico pero ¡Dios! lo deseaba más que a cualquier hombre en ese momento

Pe comenzó quitándose el tanga, Dulce tumbada se dejo hacer, deseaba que la hiciera su amiga después de quitarle la mini y el tanga negro, gateando de dirigió a su boca y la beso con intensidad, la que da el agradecimiento de haber disfrutado de un buen sexo Noto el sabor de su sexo en los labios de Dulce, era delicioso, se lamieron, se mordisquearon la boca de nuevo

Era excitante ese contacto, Pe se tomó su tiempo fue recorriendo con su lengua, lóbulos, cuello, clavícula, senos, aureolas y bajaba hacia ese centro nunca descubierto por una mujer y la fascinaba la idea, se abrió de piernas en el instante en que ella se acercaba con su lengua, su humedad caía entre sus manchando la colcha, estaba preparada para ser degustada por ella lo deseaba como nunca…



Pe le beso, le lamió, succiono su clítoris de tamaño generoso que sobresalía burlón entre sus labios vaginales, les separo para mejor acceso y le hizo gozar con esas succiones y en un momento intimo como jamás sintió, la penetro con su lengua, que para Dulce era como fuego y bebió de ella lamió con desesperación y D jadeo, gimió rayando la locura, Pe intento darle mas placer cogiendo el vibrador pero su amiga le paro su acercamiento con su mano, la hizo tumbar, quería que soltara el juguete, quería tenerla a su lado y frente a frente, tumbadas se besaban se acariciaban, se rozaban y jugando con sus dedos en sus sexos llegaron al orgasmo al unísono, D su primero P su segundo

Cuando sus gemidos que se solapaban, ahogados por sus lenguas, por sus labios y sus respiraciones agitadas dieron paso a una relajación absoluta, comiéndose con los ojos, con apenas ahora un roce de labios muy tierno se dijeron:

-Pe nunca lo olvidare…encanto

-Dulce...cariño…idem

Se levantaron en silencio y agarradas de la mano se dirigieron a la ducha entraron juntas, una primero después la otra, el espectáculo era precioso, bonitos y torneados cuerpos femeninos desnudos, el agua recorriéndoles, cayendo por ellos, eran belleza, eran sensualidad…eran en ese momento amantes…



La noche fue larga y ellas gozaron mucho, disfrutaron de ella…sabían que al día siguiente cada una tomaría su camino pero su asignatura pendiente, había sido saciada y ambas pensaban que fue con la mujer adecuada

Pensaban solo pasaría esa vez o no…lo que si estaba claro es que se abría un mundo de sensaciones nuevas para ella que seguiría explorando pero eso es algo que otro día os contare…

Ayelen