lunes, 12 de diciembre de 2022
AL AMANECER
sábado, 24 de abril de 2021
Frente al espejo
· Ese día sentí que deseaba que hacerlo y tal cual fue os lo relatare
sábado, 26 de septiembre de 2020
Contra las cuerdas
Todo lo hacíamos juntos demasiadas cosas para mi
gusto, después de cuatro años ya eso me cansaba bastante, la última idea que se
le metió en la cabeza era el boxeo, a mí siempre me pareció un deporte
demasiado agresivo pero sí que me ponía mucho el imaginarme ligera de ropa
rodeada de tíos cachas sudorosos y con guantes.
Les veía varoniles al máximo, machotes, autoritarios
y aunque de sumisa tengo pero que muy poco sí que esa fantasía de dejarme
llevar un poco más de lo habitual me ponía bastante.
Pero no practicaría boxeo, prefería hacer otro más
femenino en el edificio de al lado que era de la misma cadena.
Pasadas unas semanas una compañera de clase de
Aerobic llego un día de los nervios contando
que había un profe de boxeo que estaba de muerte y claro la curiosidad mato a
la gata y de repente creció un interés por el gimnasio de boxeo especial.
Decidí esperar allí a mi chico mientras entrenaba
cuando salía yo de mi clase, animada por el espectáculo pero aburrida de sus
pinitos.
Este ultimo año entre nosotros las cosas no iban
bien por lo menos por mi parte, le había dejado de querer, yo creo que estaba
por costumbre la que te da el cariño e incluso la vaguería que te da comenzar
de nuevo a conocer a otra persona.
Menos mal que el profe era digno de admirar,
morenazo, tatuado, marcaba todo lo marcable, cicatrices de guerra que le hacían
parecer un malote de peli de gansters, un culo uffff como una piedra y unos
muslos de impresión.
Un día cuando nos íbamos a ir ya le llama mi chico
y le dice ven que te presento a mi
novia, bueno ahí dije trágame tierra, verle avanzar hacia nosotros parecía un gladiador, cada paso un musculo se
le movía y marcaba algo, parecía eterno verle como en cámara lenta, yo
saboreando cada instante y mi mente en un caos de lujuria que volaba hasta
límites insospechados.
En casa mi chico me comento que era uno de los
socios del gimnasio junto con otro algo más
madurito, se llamaban Juan el joven y el otro Alvaro.
Mi pareja tuvo que irse a un curso de trabajo fuera
de Madrid, que me vino fenomenal necesitaba poner algo de tierra por medio por
fin. Pero claro sin él no tenía excusa para esperar en el gimnasio y alegrarme
la vista así que decidí conocer este deporte más a fondo probándolo.
Seguía las directrices de Juan y también de Álvaro
que últimamente aparecía más por el gimnasio, mas madurito como comente antes,
no tan musculoso como el otro, rondaría los cuarenta y pico, tenía que haber sido guapo también a rabiar,
de mandíbula cuadrada, cuello ancho y un toque que me fascina en el rostro de
un hombre un hoyito en la barbilla marcado. Era muy agradable estar allí con
ambos hablado de técnicas deportivas que desconocía y de temas muy variados
eran unos momentos muy gratos.
Me gustaba mucho estar allí y sin mi pareja rondando
la sensación de libertad crecía en mi cada día con más ganas y pedía salir de
nuevo de su encierro personal para volar y ser de nuevo yo tal cual era sin más. Y tenía para
largo porque un curso de dos semanas se convirtió en un mes y medio.
Y la amistad fue creciendo también, con el trato llega todo y también llega lo
que menos esperas y con quien menos lo esperas.
Como excepción y para gente muy amiga abrían algún
sábado, sobretodo entrenaban algún amiguete profesional y una vez ambos socios
nos dijeron que si deseábamos pasarnos lo hiciéramos.
Y ese sábado lo hice yo pero sola, había tenido una
bronca espectacular con mi pareja ya era el final entre nosotros solo esperaba
que volviera y él ya lo sabía también, necesitaba huir de la realidad por unas
horas así que allí que fui.
Al entrar pensé que estaba cerrado casi no había
luz y estuve en un tris de irme cuando
una voz al fondo me indico que avanzara hasta el ring, esperaba que a Juan no
le molestaría mi presencia si estaba entrenando a algún boxeador.
Pero cuando me acerque era Alvaro el que estaba
allí, me indico que esperara con la mano enfundada en el enorme guante azul claro,
estaba subido al ring golpeando un saco
de boxeo enorme y pesado que pendía de un gancho del techo, su juego de pies
era impresionante, su ligereza en el
cuadrilátero, era como ver a un hombre diferente se había transformado en otro.
Desde abajo se
le veía muy atractivo, su edad madura le sentaba de maravilla, el hombre
callado, discreto y tranquilo con el que converse estos días de atrás de
múltiples cosas ya no estaba, ahora era intrépido, atrevido, fuerte….un hombre
mucho más especial a mis ojos.
Le observe mientras entrenaba desde una esquina del
ring, sus movimientos marcaban su cuerpo, el brillo del sudor por el esfuerzo
en su piel le daba un aire varonil de impresión, me fije más detenidamente en
el con el calzón brillante negro de raso y
con esa camiseta de tirantes del mismo color ceñida estaba arrollador.
Sin darme cuenta caminaba lenta a su alrededor desde
abajo, entre golpe y golpe su mirada directa se clavaba en mí y
estaba cambiando también, era desafiante, directa y muy intensa.
No pude evitar sentir un escalofrió de placer,
estaba despertando en mi a esa mujer dormida por el hastió y la costumbre,
estaba provocando en mi algo nuevo menos dulce más animal una necesidad
primaria, un dejarme llevar hasta las últimas consecuencias para saciar mis
ansias dormidas.
Paró en seco respirando intenso agarrando el saco con fuerza evitando su
movimiento sin dejar de mirarme sin hablar, se quitó los guantes tirándolos al
suelo y se acercó a una esquina de
cuadrilátero a por una toalla blanca, se secó el sudor de la frente y la fue bajando por el cuello hasta la
clavícula, se quitó la camiseta empapada un aroma a perfume varonil se mezcló
en el ambiente, yo no podía dejar de observarle se estaba ofreciendo a mí, con
sus ojos, con sus labios, con sus gestos y yo estaba sintiendo necesidades
nuevas y arrolladoras.
Me invito a subir con sus ojos, con sus labios y su voz, pero también con todo su cuerpo, me
dijo que mientras yo observaba al resto él me estuvo observando a mí, mi
infelicidad, mi aburrimiento, mis ansias dormidas, no en vano nos separaban
casi 20 años su experiencia era notoria en su forma de hablar y su intuición,
pero era más notoria aun cuando avanzo hacia a mí y me lo demostró.
Yo le deseaba pero también tenía el remordimiento
rondando mi cabeza, me agarro por la cintura y eso me desarmo, rompió mi
indecisión dando paso a mi verdadero yo a como había sido siempre, intrépida,
atrevida, una mujer que me gustaba llegar hasta el límite, probar cosas
excitantes que me hicieran sentir viva y el lo logro
Me acorralo lentamente en la esquina del
cuadrilátero, donde está la banqueta de madera donde descansan los boxeadores,
su boca estaba muy cerca de la mía, pero no me besaba solo sentía su aliento
cálido y su mirada clavada en la mía.
Impresionaba, se hacía desear y me gustaba mucho, me
sentía dominada algo nuevo para mí, era dulce en su agarre pero a la vez
intenso. Cuando note el esquinazo clavándose en mi cintura supe que había que
rendirse del todo.
Me comenzó a morrear con ansia y deseo, para parar
en seco y saborear mis labios dulcemente, ese cambio de ritmo arrasaba en mi de
una forma especial me hacía ansiarle como nunca ansié a mi pareja.
Deseaba dureza a ratos y dulzura, deseaba algo nuevo
que me inundara y lo hacía , él lo sabía sus manos empezaron a recorrer mi
cuerpo alternando sitios, senos, cintura, caderas y de repente agarraba mi coleta soltando mis
rizos libres, agarraba la mata de pelo jugando con ella, acercándome más a él y
besándome apasionadamente.
Me tuve que agarrar a las cuerdas entrelazando mis muñecas en ellas
para no caer ante su fuerza, el levanto mi camiseta de tirantes y con una
rapidez pasmosa desabrocho mi sujetador, casi se tiro de cabeza entre mis
grandes senos aspiro el aroma de mi perfume en ellos y comenzó a devorarlos,
lamia, chupaba, besaba sin dar tregua y yo estaba super excitada mis pezones me
delataban, mis respiración agitada también.
Me aupó metiéndose entre mis piernas las cuales
enrosque en su cintura, podía notar pegada a mi sexo su tremenda erección, solo
nos separaba la fina tela de mi malla y de su calzón de boxeo.
Si no hubiera tenido que estar agarrada a esas
cuerdas se lo habría bajado para sentir en mi boca su erecto pene. Pero hizo
algo mejor se empezó a rozar contra mí, si seguía insistiendo podría llegar al
orgasmo solo así con sus roces, yo notaba que la humedad de mi sexo iba en
aumento si en ese momento me hubiera introducido un solo dedo lo habría sacado
empapado en mi esencia.
El calor me inundaba, yo también comenzaba a sudar bajo aquella luz
del gran foco y el resto tan oscuro, en ese ring estaba librando mi particular
combate sexual
Solté una de las manos aun en volandas para tocarle,
negó con la cabeza y seguía estrechándose junto a mí, mis caderas colaboraban
moviéndose ya mi pubis se restregaba en su dureza haciéndola si cabe aún más
notoria.
Estábamos llegando a unos extremos de deseo muy
fuertes y se estaba despertando mi yo , él me dijo que me iba a saborear soltó
su agarre, en cuanto me puse en pie le quite la camiseta y él se disponía a
cumplir su deliciosa amenaza cuando le sorprendí y le empuje contra las
cuerdas, él fue el que se tuvo que
agarrar a ellas esta vez, me arrodillé le separe las piernas y el baje el
calzón su pene salió casi disparado y no pude evitarlo con premura la que da el
deseo salvaje de la liberación por fin, lo agarre con ambas manos y lo lamí, mi
ansia ardía y me apetecía más y más, ser
más dura hasta acabar engulléndolo de una forma lasciva mientras le miraba
desde abajo, deseaba ver su reacción que era lujuriosa y muy erótica, succione
con ansia más de la nunca tuve con mi pareja, era sexo, era lujuria sin más,
era dejarse llevar hasta las últimas consecuencias.
Me agarro el cabello tirando un poco de él para
frenar mis succiones, negó con la cabeza y me levanto por los hombros, yo pensé
que ahora me haría lo que antes deseaba con lo excitado que estaba pero hizo
algo mejor.
Besándome y sobándome me guió hasta un lateral del
ring pegada a las cuerdas, de repente me giro colocándose a mis espalda, la
flexibilidad de las mismas casi me hizo caer hacia delante pero él me sujeto
por la cintura, sacando el calzón por los pies al mismo tiempo, se quedó
desnudo para mí, el cuadro era de impresión y yo semidesnuda la camiseta
arrugada y entrelazada con el sujetador dejando mis senos al aire, la malla y las braguitas bajadas hasta los
tobillos que también me quite por los
pies quedándome desnuda de cintura para abajo.
Abrí mis piernas invitándole descarada y subiendo mi
trasero, accedió a mi vagina de una embestida sensacional, hasta el fondo sin
avisar, recibiendo su espléndido tamaño en mí, se sucedieron penetraciones
intensas y duras que me hacían casi gritar de placer y yo increíblemente le
pedía más y más.
Y sin pensar en las consecuencias llegando hasta el extremo, me deje llevar
entre gemidos ese día, ese sábado cuando menos me lo esperaba, con quien menos
me esperaba, volví a ser yo…contra las cuerdas.
Ayelen
jueves, 27 de agosto de 2020
Momento en Soledad
Alargo mi mano y tu no estas, pero aun te siento cerca de
mi, hace apenas unas horas charlamos, nos sentimos no fue en persona era
virtualmente pero…fue mucho más, tu voz, tu risa, tu tono en el que había tanto
para mi
Estoy en mi cama como tantos días he despertado y he
pensado en ti, la primera imagen que me viene eres tú, solo tú, siento calor y
siento…en fin cariño te siento
Y mi cuerpo reacciona al recordar tus palabras al pensar
lo que pasaría si estuvieras aquí y mis manos de repente se mueven solas,
estiro mis brazos acaricio con las yemas de mis dedos las sabanas y me descubro
el cuerpo echando hacia atrás la que me cubre, no se porque pero necesito estar
así al descubierto, mi cuerpo esta acalorado, mi piel casi arde cariño tan solo
pensando en ti
Solo llevo una braguita de encaje negra de pierna alta
con la parte delantera con forma de uve que deja ver que mi sexo esta depilado
totalmente como te gusta a ti…
Porque lo depile para ti, para que cuando quieras
saborearme este suave para tus labios
En la parte de arriba solo una camiseta amplia, debajo
nada sin sujetador pero noto que mis pezones están erectos será tu recuerdo, sin
duda lo es como desearía que los vieras, que los tocaras pero sabes cielo…lo haré
por ti y no puedo evitarlo lo pienso y lo hago…
Primero por encima de mi camiseta un seno deteniéndome en
el pezón esta endurecido es fantástico, eso me excita aún más y cierro los ojos e imagino que eres
tu…..mmmm…enloquezco y tan solo es el comienzo
Mi otra mano toca mi melena, acaricia mi cabello cogiendo
un mechón y oliendo su perfume y la punta de mi lengua roza el cabello,
mientras me acaricio los senos, cambio
al otro pero ya cariño subo mi camiseta
le dejo al aire y suavemente como lo harías tu lo acaricio, demorándome en el
duro pezón rosado que tanto te gusta, toco su punta me lamo el dedo y vuelvo a
tocarlo, ahora la yema de mi dedo de desliza con facilidad y te vuelvo a
sentir…eres tu…cariño eres tu…me tocas tu, con mis ojos cerrados y sintiendo solo
estas ahí tu
Es un suplicio encantador sentirte en mí, la temperatura
de mi cuerpo sube, mi piel se calienta necesito desprenderme de esa prenda tú
lo harías, yo lo hago por ti, lo siento como tu
Me libero de ella el aire del ambiente hace que mis
aureolas se endurezcan mas pero no noto frío cariño estoy tan caliente
Ahora si, mis dos manos masajean a la vez mis senos,
juegan con ellos, haciendo círculos deteniéndose en las rosadas aureolas ¡Dios! te siento cerca, cada vez más mi piel
es suave es excitante
Sin darme cuenta una mano se aleja de uno de mis senos tiene
vida propia y está bajando sintiendo, recorre un suave camino directo a mi sexo
acaricio mi braguita por encima, desde el pubis hacia abajo siguiendo la línea
de mis labios vaginales, cielo estoy ya muy húmeda la tela esta empapada, sé
que tu acariciarías pero también lamerías esa prenda llena de mi esencia
Al tocar jugando en esa caricia, las yemas de mis dedos
se cuelan por el borde ya se llenan de mi fluido, suave y caliente y no puedo más
mis manos actúan retirando esa prenda que tanto me estorba ya, ahora cariño estoy totalmente desnuda para ti porque
para mí estas tu aquí conmigo en todo momento, te siento
Mis piernas están totalmente abiertas, una mano acaricia
esa suavidad del pubis tímidamente donde tú me besarías
Pero no se demora mucho no puede la entrada de de mi
vagina se dilata, pide más, pide tus dedos y en su lugar los míos, acarician
unos el clítoris , ese duro y excitado clítoris que necesita ser saciado,
necesita ser saboreado, otros esa entrada secreta de mi vagina que tu descubres
a través de ellos
Imagino tu lengua lamiendo con locura mi entrada como me has
explicado tantas veces que lo harías, recorriendo mis pliegues, separando los
labios de mi entrada, succionándome el clítoris, buscando mi aroma y mi sabor
que tanto te gustan, bebiendo de mi y penetrándome con tu dura lengua sin
tregua haciéndome gozar como nunca porque tu cielo eres el que me vuelve loca,
esos labios que me saborean sin cesar
No puedo más te quiero dentro, me penetro con ellos,
uno…dos…tres dedos…al principio suave después con mas urgencia y de mi boca
sale un gemido, no es ahogado, antes solo eran respiraciones algo mas fuertes
que iban en aumento tú las conoces cariño muy bien, son las respiraciones que
tanto adoras, las que te hacen notar el comienzo de mi excitación, pero esto
amor…es ya un gemido que sale de dentro de mis entrañas
En mi mente sigues tú mi lengua…la tuya, mis dedos…los
tuyos, cielo ahora te siento más dentro de mi mucho más, te adoro, te necesito,
penétrame
Mi entrada ya inundada por ti, incluso manchado las sabanas pide más te pide
a ti y al no tenerte tomo mi vibrador para mi eres tú, es tu miembro, me coloco
en la misma posición que si estuviera encima de ti a horcajadas como sabes que
me gusta y juego con la punta de el en mi entrada. Pero se resbala y se
introduce en el juego gimo y sé que para mí es tu miembro el que juega ahí
conmigo y no puedo dejar decir en voz alta que te deseo, que deseo que me
penetres ya lo hago y lo siento cielo no puedo más…mi excitación es enorme
Te deseo, me penetro hasta el fondo un grito sale de mí, lo dejo dentro un segundos y vuelvo a embestirme con él, ahora cariño te siento dentro, ese movimiento de esa vara dentro de mi es la que deseo contigo siempre me vuelvo loca y cabalgo sobre ella como lo haría en ti…cariño eres tú y te pido mas en mi locura de placer y al borde de la locura entre convulsiones vaginales, llego al clímax cielo…gritando tu nombre…
Sonrió y con el aun dentro me tumbo sudorosa, agitada con el corazón a cien y mi vagina ardiendo, recuperada la respiración lo alejo de mi lo aparto y me abrazo a la almohada desnuda, relajada y quiero cerrar los ojos y soñar que eres tu pero con ellos cerrados fuertemente antes de volverme a dormir te lo digo casi en un susurro…pensando en ti…¡Te quiero…!
Ayelen





















