viernes, 3 de julio de 2020

Tu, Yo y un Tango






Desde que entre en aquel despacho con mi traje de chaqueta de sastre azul marino de minifalda lo supe, lo note en tu mirada, ojos verdes, pero rizado con entradas, alto y fuerte, unos labios carnosos y algo que me fascina en un hombre un hoyito marcado en la barbilla, también supe que si era capaz de convencerte en esa entrevista a ti y tu al que había a tu lado el puesto era mío.

Tú me confirmaste después que tuviste que convencerle que mi aspecto de leona con melenaza rizada hasta la cintura no quitaba que mi curriculum era impecable y que como vendedora de mobiliario de lujo me saldría en las ventas, tu lo sabías y el no, pero se lo demostré siendo su primera vendedora y su ojo derecho después.

Pero ahora tus sabias algo más, que si no me hubieras contratado esa noche no habría ocurrido lo que ocurrió, una sola noche que quedara en nuestro recuerdo para siempre en aquella cena de empresa

Ya llevábamos meses trabajando juntos, correctos ante todo, algunas miradas robadas, buen rollo, buen humor y una sinceridad desbordante, al mes yo me sabía tu vida y tú la mía, ambos con pareja estable.

Tu 12 años con la tuya yo 4 años con el mío, aunque tu seguiste con ella más tiempo aun después de aquello que ocurrió yo corte dos meses antes de que pasara lo nuestro, harta de costumbre y de ahogos necesitaba recuperar mi vida, me admiraste por tomar la decisión lo sé y yo a ti porque me tomaste como ejemplo y un año después la tomarías tu pero ya era tarde para ambos, yo había cambiado mi vida aunque aquella noche ya no nos la quitaría nadie

Esas Navidades venían a promocionar a nuestra tienda unos vendedores franceses con los cuales teníamos un convenio de ventas, nos tenían que enseñar unas técnicas europeas muy novedosas que nos ayudarían mucho ya que con ello nuestras tiendas serian punteras en el mercado e innovadoras.

Una de las vendedoras era impresionante, melenaza  rubia hasta la cintura,  ojos azules, un tipazo de escándalo ella enseguida te echo el ojo, típico morenazo español se le caía algo más que el tanga por ti, eso lo sé.

Yo sencillamente os observaba sin más, además como ella me comento un día, tú le gustabas tanto como yo, así que cualquiera de los dos le hubiéramos servido para ser su aventura española, pero ninguno de los dos lo fuimos, porque la aventura la vivimos solo tú y yo en aquella ocasión.

Y ese día llego…

Habías reservado en un Restaurante Argentino que tenia variedades y espectáculo mientras los comensales degustaban su cena, estaba en el centro de Madrid  en la Calle de La Bola con lo cual el aparcamiento estaba imposible y claro llegue en mi coche algo después que vosotros.

Cuando llegue ya estabais sentados todos así que el corte fue mayúsculo, ya que un

-           ¡Mira, ya llego por fin!  - de la gritona de turno

Hizo que no solo vosotros me mirarais sino también algunas mesas que ya tenían a los borrachos de esa noche soltando improperios cuando pase cerca de su mesa camino a la nuestra.

Tú te levantaste avanzando hacia a mí y cogiéndome del brazo de una forma educada pero con el agarre algo más intenso de lo habitual a modo de protección me guiaste hacia nuestra mesa  acallando el aullido de los cuatro faltones del restaurante.

No pude evitarlo te mire a los ojos, tu mirada intensa, tu sonrisa de medio lado me hizo estremecer, un pequeño vuelco mezcla de vergüenza y no sé qué…me puso algo nerviosa.
Pero más aun cuando al darme los dos besos de saludo en la mejilla, tú el hombre callado y respetuoso de la novia eterna en su vida, me dijo casi en un susurro.

-              Hoy te veo y te siento como siempre he deseado hacerlo.

No solo esas palabras, el susurro y el aliento tan cercano a mi cuello tan cálido hizo que un escalofrió me recorriera de pies a cabeza.

Desde ese mismo instante supe que esa noche seria inolvidable…

Éramos seis comensales la mesa estaba distribuida dos en los extremos y dos a cada lateral de la misma, me acompañaste a un extremo en el otro estabas tú, sin duda elegiste la colocación estratégicamente ahora lo sé para tenerme enfrente de ti toda la noche.

Siempre pensé que el mejor lugar para conquistar en una cena es colocarse enfrente del que deseas conquistar en los laterales de la mesa o al lado, eso sin duda invita a veces a juguetear por debajo de la mesa, tocar, rozar, jugar, pero tú no, tú querías jugar con algo que me gusta, que me fascina, con la mirada.
La cual seduce a veces mucho más que un roce porque la mirada lo dice todo, los ojos pueden describir perfectamente los pensamientos.

En la tuya ese día pude ver mucho, sensaciones diversas e intensas que me hacían ruborizar, menos mal que la penumbra del local y ese juego de focos estratégicamente colocados para dar ese toque íntimo escondían mi rubor.

La cena se desarrollo amena, con una ambiente grato y encantador, nunca había estado tan a gusto en una cena de empresa. Ya sabes cómo soy, dicharachera, habladora, siempre con una sonrisa en la boca, me abro con facilidad a los demás, sobre todo cuando estoy a gusto y me siento bien.

Me gustaba porque éramos todos vendedores ahí solo estabas tú como jefe más directo, con tus vaqueros y camisa negros, la oscuridad de tu indumentaria hacia resaltar esos ojos verdes que tanto me gustaban y que por momentos notaba como cada vez mas buscaban los míos.

Y llegan los temas picarescos, bueno sabes cómo soy muy ambigua me gusta jugar con la picaresca y las palabras, sé que eso te encanta y  a los demás también, pero tenía una rival esa noche  Natalie, ella y su impresionante melena rubia, cada palabra que decía, cada gesto que hacía era para llamar tu atención, su mano posada en la tuya con disimulo, sonrisa perfecta, bueno he de reconocer que algo me molestaba pero en fin no eras mío….aun.

Pensé que te enrollarías con ella, bueno algo te llamaba la atención eso lo sabía lo habíamos comentado con lo cual no me sorprendería, era mejor con ella que con otra ya que ella se marcharía en unos días y jamás la volverías a ver,  nunca te perjudicaría en tu relación estable y aburrida como tú la llamabas.

Por ello decidí poner tierra por medio, comencé hablar con el vendedor francés que era un encanto y muy divertido, evadiendo tu mirada pero cuando de soslayo la veía, también observe crecer una mirada diferente en ti de molestia y que decir que me gusto.

En un momento dado ya sabes bebemos algo de vino y empezamos acercarnos a otros en la mesa cambiando sitios, ella se acercaba a ti y tú te alejabas de ella acercándote a mí, yo en mi puesto observaba y me divertía esa situación.

Ver que te acercabas de silla en silla parecía un juego encantador que me divertía muchísimo, pero también cuando acortabas esa distancia me daba un vuelco.

Y te sentaste tan cerca que me hablaste al oído, retiraste con delicadeza mi cabello, para decirme que estaba muy guapa, que según avanzaba la noche estabas sacando valentía para hacer algo que deseabas…

No sabía cómo reaccionar, pero me daba cuenta que había un deseo oculto en mi que hasta ese instante no quise ver.
De repente una pareja tomaba posiciones para iniciar un espectáculo de baile en una pequeña pista de madera en la parte central del comedor, las mesas estaban alrededor estratégicamente colocadas para ver el espectáculo y como no el baile era  un tango.

Con lo cual cuando casi tus labios rozaron mi cuello al decirme esas cosas, como un resorte me levante disculpándome cogí el bolso y me fui al aseo


En cuanto entre pude observar que el corazón estaba acelerado, un hilillo brillante en mi piel recorría el canalillo de mi escote. 
Y no solo eso,  algo dentro de mí un furor interno en lo más íntimo casi me hizo humedecer.

Me moje el cuello, me retoque el maquillaje y salí…


La música comenzaba a sonar…y era mi tango favorito



(A partir de aquí si lo deseas lee con la música de fondo la intensidad de la lectura sera mayor...)




                                   


Allí en ese pasillo estrecho estabas tú en la puerta sonriendo, entre divertido e inocente, era una deliciosa mezcla que me hizo sonreír también, sin decir nada me llevaste por ese estrecho pasillo tirando de mi mano y al fondo casi en la oscuridad estaba un cubículo pequeño a modo de cabina  entramos y cerramos la puerta, la luz tenue por falta de alguna bombilla.

El cristal del mismo era algo biselado hacia que la imagen de los que allí se encontraran fuera borrosa. El espacio angosto disponía de una balda de madera  a modo de estantería en el cual había posado un teléfono muy antiguo sin duda haciendo juego con la decoración de local

Apenas cabíamos, pero eso hacía que nuestros cuerpos estuvieran muy cerca…
Sin más me miraste de una forma penetrante y vi avanzar hacia a mi es hoyuelo de tu barbilla, entonces me deje hacer, quería sentir tus labios en los míos, carnosos, disfrutar de ellos como sabia en ese momento que siempre desee.






Tus manos actuaban ya sobre mí, acariciando mis mejillas retirando mi pelo a un lado, pasaste a mi cuello pequeños besos le recorrían arriba y abajo, la punta de tu lengua lamia suavemente y tú aliento…. Tu aliento cálido erizaba mi piel.

Estaba siendo conquistada de una forma deliciosa, tenias un mundo de sensaciones dentro de ti y me lo regalabas, besos, caricias, era algo muy especial.

Me apoyaste en la pared de madera, tu cuerpo impedía que pudieran abrir la puerta, tus manos actuaron bajándome la chaqueta hacia atrás por los hombros, les besaste y con tus dientes bajaste la fina hombrera de mi top, la cual cayo con facilidad, sacaste la manga  dejándome media chaqueta puesta yo necesitaba los dos brazos quería abrazarte, tocarte, rozarte…me deshice de la otra manga y esta cayó al suelo.

Con tus manos bajaste el otro tirante,  besaste de nuevo ambos hombros pero esta vez bajaste algo mas por mi canalillo, rozaste con tus labios y tu lengua de nuevo lamio, colándose por el filo del escote, buscando…

Pero fueron tus manos las que actuaron con delicadeza bajaste el top, sacaste mis senos fuera de él y jugaste, para ese momento mis pezones ya reaccionaron de repente la dulzura desapareció surgiendo una pasión como una explosión, lamiste  y a la vez acariciabas muy intensamente mis pechos, devorabas, gemidos ahogados salían de mi boca.





Hubiera deseado que estuviéramos solos allí y que me poseyeras en ese mismo instante apasionado dejándonos llevar.

Yo deseaba participar, necesitaba saber  si tu miembro reaccionaba y te toque estaba duro, eso me excita mucho ver cómo crece debajo del pantalón, como las sensaciones lo hacen crecer.
Todo se desbordo en un momento, mis manos, tus manos, tocaban, palpaban, registraban cada palmo de nuestro cuerpo.

Me levantaste la falda que era corta y tableada de fácil acceso y descubriste que ya en ese momento  mi humedad era exagerada, gemiste y rozaste, después metiste tus dedos dentro de mi braguita y con maestría empezaban actuar, acariciabas mi botón de placer empapado de una forma intensa lo suficiente para que me excitara aún más, lento primero después más aprisa, en ese momento gemía, un tango de fondo sonaba, era erótico, sensual y muy sensitivo todo.

Yo te desabroche el pantalón, tu falo salió disparado erguido, era de un tamaño considerable, más de lo que creía, me excito muchísimo verlo, tú me giraste entonces casi sin darme tiempo acariciarlo.








De espaldas a ti me rozaste por detrás, separe las piernas deseaba más aun que me hubieras penetrado ahí mismo, quería dejarme llevar, pero tú solo me rozabas con la punta de tu miembro, jugando a excitarme, yo notaba como mi centro se abría, se dilataba aún más…

El acceso a mi sexo era prohibido un muro de encaje frenaba la pasión, pero para ti no hubo problema mirándome a los ojos pidiéndome permiso y yo dándotelo con un gesto de cabeza, agarrando la tira del tanga la rompiste, dejando paso al deseo y su ejecución  

La punta de tu miembro jugaba y por unos segundos se introdujo en mí, gemí más alto, apenas unas penetraciones por el miedo a ser descubiertos  me tapaste la boca con tu mano, la cual mordisquee justo antes de llegar al orgasmo, no me dejaste hablar tan solo me dijiste.

-              Hoy es nuestra noche no hay prisa, quizás solo sea esta pero sé que será inolvidable.

La música ceso, aplausos…el tango acabo pero entre nosotros solo era el comienzo de una velada que algún día contare…



                                                                   Ayelen


2 comentarios:

  1. ...Pues esperaremos a esa segunda parte del tango, que ha empezado al compás de prometedores acordes...!
    Un relato muy bien construido que anima a seguir leyendo..!
    Hasta pronto, espero!

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  2. Me alegra mucho que te haya gustado, en en ello estoy algún día lo contare

    Gracias por el comentario y por pasarte

    Saludos

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