jueves, 27 de agosto de 2020

Momento en Soledad

 


Alargo mi mano y tu no estas, pero aun te siento cerca de mi, hace apenas unas horas charlamos, nos sentimos no fue en persona era virtualmente pero…fue mucho más, tu voz, tu risa, tu tono en el que había tanto para mi

 

Estoy en mi cama como tantos días he despertado y he pensado en ti, la primera imagen que me viene eres tú, solo tú, siento calor y siento…en fin cariño  te siento

 

Y mi cuerpo reacciona al recordar tus palabras al pensar lo que pasaría si estuvieras aquí y mis manos de repente se mueven solas, estiro mis brazos acaricio con las yemas de mis dedos las sabanas y me descubro el cuerpo echando hacia atrás la que me cubre, no se porque pero necesito estar así al descubierto, mi cuerpo esta acalorado, mi piel casi arde cariño tan solo pensando en ti

 

Solo llevo una braguita de encaje negra de pierna alta con la parte delantera con forma de uve que deja ver que mi sexo esta depilado totalmente como te gusta a ti…

Porque lo depile para ti, para que cuando quieras saborearme este suave para tus labios

 

En la parte de arriba solo una camiseta amplia, debajo nada sin sujetador pero noto que mis pezones están erectos será tu recuerdo, sin duda lo es como desearía que los vieras, que los tocaras pero sabes cielo…lo haré por ti y no puedo evitarlo lo pienso y lo hago…

 

Primero por encima de mi camiseta un seno deteniéndome en el pezón esta endurecido es fantástico, eso me excita aún más  y cierro los ojos e imagino que eres tu…..mmmm…enloquezco y tan solo es el comienzo

 


Mi otra mano toca mi melena, acaricia mi cabello cogiendo un mechón y oliendo su perfume y la punta de mi lengua roza el cabello, mientras me acaricio los senos,  cambio al otro pero ya  cariño subo mi camiseta le dejo al aire y suavemente como lo harías tu lo acaricio, demorándome en el duro pezón rosado que tanto te gusta, toco su punta me lamo el dedo y vuelvo a tocarlo, ahora la yema de mi dedo de desliza con facilidad y te vuelvo a sentir…eres tu…cariño eres tu…me tocas tu, con mis ojos cerrados y sintiendo solo estas ahí tu

 

Es un suplicio encantador sentirte en mí, la temperatura de mi cuerpo sube, mi piel se calienta necesito desprenderme de esa prenda tú lo harías, yo lo hago por ti, lo siento como tu



 

Me libero de ella el aire del ambiente hace que mis aureolas se endurezcan mas pero no noto frío cariño estoy tan caliente

 

Ahora si, mis dos manos masajean a la vez mis senos, juegan con ellos, haciendo círculos deteniéndose en las rosadas aureolas  ¡Dios! te siento cerca, cada vez más mi piel es suave es excitante

 

 

Sin darme cuenta una mano se aleja de uno de mis senos tiene vida propia y está bajando sintiendo, recorre un suave camino directo a mi sexo acaricio mi braguita por encima, desde el pubis hacia abajo siguiendo la línea de mis labios vaginales, cielo estoy ya muy húmeda la tela esta empapada, sé que tu acariciarías pero también lamerías esa prenda llena de mi esencia

 


Al tocar jugando en esa caricia, las yemas de mis dedos se cuelan por el borde ya se llenan de mi fluido, suave y caliente y no puedo más mis manos actúan retirando esa prenda que tanto me estorba ya,  ahora cariño estoy totalmente desnuda para ti porque para mí estas tu aquí conmigo en todo momento, te siento

 

Mis piernas están totalmente abiertas, una mano acaricia esa suavidad del pubis tímidamente donde tú me besarías

 

Pero no se demora mucho no puede la entrada de de mi vagina se dilata, pide más, pide tus dedos y en su lugar los míos, acarician unos el clítoris , ese duro y excitado clítoris que necesita ser saciado, necesita ser saboreado, otros esa entrada secreta de mi vagina que tu descubres a través de ellos

 

Imagino tu lengua lamiendo con locura mi entrada como me has explicado tantas veces que lo harías, recorriendo mis pliegues, separando los labios de mi entrada, succionándome el clítoris, buscando mi aroma y mi sabor que tanto te gustan, bebiendo de mi y penetrándome con tu dura lengua sin tregua haciéndome gozar como nunca porque tu cielo eres el que me vuelve loca, esos labios que me saborean sin cesar



 

 

No puedo más te quiero dentro, me penetro con ellos, uno…dos…tres dedos…al principio suave después con mas urgencia y de mi boca sale un gemido, no es ahogado, antes solo eran respiraciones algo mas fuertes que iban en aumento tú las conoces cariño muy bien, son las respiraciones que tanto adoras, las que te hacen notar el comienzo de mi excitación, pero esto amor…es ya un gemido que sale de dentro de mis entrañas

 

 

En mi mente sigues tú mi lengua…la tuya, mis dedos…los tuyos, cielo ahora te siento más dentro de mi mucho más, te adoro, te necesito,  penétrame

 

Mi entrada ya inundada por ti,  incluso manchado las sabanas pide más te pide a ti y al no tenerte tomo mi vibrador para mi eres tú, es tu miembro, me coloco en la misma posición que si estuviera encima de ti a horcajadas como sabes que me gusta y juego con la punta de el en mi entrada. Pero se resbala y se introduce en el juego gimo y sé que para mí es tu miembro el que juega ahí conmigo y no puedo dejar decir en voz alta que te deseo, que deseo que me penetres ya lo hago y lo siento cielo no puedo más…mi excitación es enorme

Te deseo, me penetro hasta el fondo un grito sale de mí, lo dejo dentro un segundos y vuelvo a embestirme con él, ahora cariño te siento dentro,  ese movimiento de esa vara dentro de mi es la que deseo contigo siempre me vuelvo loca y cabalgo sobre ella como lo haría en ti…cariño eres tú y te pido mas en mi locura de placer y al borde de la locura entre convulsiones vaginales, llego al clímax cielo…gritando tu nombre…

 

Sonrió y con el aun dentro me tumbo sudorosa, agitada con el corazón a cien y mi vagina ardiendo, recuperada la respiración lo alejo de mi lo aparto y me abrazo a la almohada desnuda, relajada y quiero cerrar los ojos y soñar que eres tu pero con ellos cerrados fuertemente antes de volverme a dormir te lo digo casi en un susurro…pensando en ti…¡Te quiero…!



 

Ayelen

domingo, 2 de agosto de 2020

Sensaciones nuevas



Nunca pensó es más jamás llego a imaginar que eso podría pasarla,  ahora a tiempo pasado aun no lo creía la vida había vuelto a demostrarle que no se puede asegurar nada ya que a ciencia cierta nada es seguro.

Hacia poco meses que la conocía, si que hablar con ella por correo electrónico y en el foro había hecho renacer en ellas una profunda amistad, se entendían en muchos momentos en los que habían hablado, compartían las mismas inquietudes y los mismos miedos por las cosas de la vida por sus vidas propias porque en el fondo no dejaban de ser mujeres que  pensaban de similar modo y tenían los mismos deseos y el mejor de todos ser felices

Dulce llevaba tiempo sin ninguna relación conocida, si es cierto tenia sus escarceos y sexo con sus amigos, pero nada más en parte estaba harta, su cuerpo, su mente le pedían algo mas…le pedían sentir algo nuevo y diferente que la ayudara aborrecer o adorar su vida sexual

Afortunadamente el trabajo la acompañaba en su evasión trabajaba en una empresa dedicada al comercio de exportación con sede en Tenerife de perfumes.
Vio el cielo abierto, cuando su jefe le nombro jefa de equipo y le indico que la enviaría a  Canarias próximamente para acudir a unas reuniones importantes, serian apenas tres días pero la idea de escapar de ese tedio le encanto.
En un principio, no lo pensó pero que bueno sería conocer a Penélope, si es cierto eran sus nombres en el chat, no eran reales pero ellas se entendían
Cuando por el msn se lo comunico a Pe estaba encantada en esas conversaciones Dulce había visto el fondo de su amiga tantas veces que sabia que lo que decía era de corazón.

Saldría el lunes de viaje a  Tenerife, se alojaría en un hotel de El Medano un pueblo pequeño, discreto y costero, ya lo conoció de unas vacaciones pasadas, era tranquilo y relajante muy íntimo.
Su empresa no reparo en gastos, el hotel era bastante lujoso para ese pueblo tan pequeño.
Aunque la sede de su empresa estaba en Los Cristianos, pero eligió el pueblo por su silencio y paz además le traía gratos recuerdos de su visita anterior

Estaría hasta el miércoles, esperaba poder ver a Pe la verdad la apetecía conocerla en persona, ella por su parte trabajaba en una empresa de inmobiliaria y cosas del destino quizás le dieron la opción de ir a supervisar una sucursal en Tenerife y acepto sabiendo que al menos un día coincidiría con Dulce.

Llego al aeropuerto de mañana temprano, hasta la tarde no acudiría a la primera reunión.
La habitación con cama de matrimonio amplia, un baño espectacular y una sala adjunta a modo de pequeño saloncito con su cómodo sofá.

Mientras, en el hilo musical sonaba


deshizo su maleta, ropa fresca, vestidos, zapatos, sus cosas de aseo y su inseparable compañero últimamente su vibrador suave, liso, largo, grueso y delicado…lo guardo en la mesilla, no lo necesitaría, estaría muy entretenida y ese cambio de aires la haría olvidar la añoranza de un hombre de verdad que valiera la pena en su vida había encontrado tan pocos últimamente…



Después de  tomar un bocado rápido y una ducha llamo a Pe al móvil, ella le comunico que llegaría el martes se alojaría en Los Cristianos así que coincidirían y en la noche quedaron para cenar después de sus compromisos laborales.

Esa tarde transcurrió entre documentos y reuniones, pero concertó con la gente de la oficina, que el martes acelerarían esas reuniones, ya que necesitaba parte de la tarde libre, para prepararse para la noche.

Era coqueta, se exigía personalmente mucho y quería agradar a su amiga. Así que ese martes acelero el trabajo y llegadas las 18:00 horas dejo la oficina, para ir a su hotel. Se baño, perfumo y se vistió hacia buen tiempo, eligió un top negro de encaje y una blusa de tela transparente a modo de chaqueta, una falda mini y unos zapatos de salón de tacón de aguja y puntera, todo negro, su melena rizada larga suelta y unos aros negros con brillantes pequeños incrustados.

Se dirigió en el Volvo plateado que alquilo para esos días a un restaurante marinero en el que había quedado con Pe.
Cuando entro, ella ya se encontraba en la mesa esperando, tomando un vino blanco.

Sonrió, al ver a Dulce era tal y como la imaginaba incluso más bella, atractiva, sensual y femenina. En su cara, ojos preciosos, labios sensuales, maquillada con naturalidad y elegancia, destacando su feminidad al máximo

Sonrieron alegres y  francas, cuando Dulce avanzo, se abrazaron y besaron en la mejilla, la alegría era mutua, habían bromeado sin conocerse, compartido penas, se apoyaron todo eso demostraron en esa sonrisa y ese abrazo.

La cena fue muy amena hablaron de todas sus bromas en el chat, de sus vidas privadas, de sus parejas pasadas de todo, tenían tanto que contarse, que a veces…jajaja…hasta se interrumpían.
También al llegar a temas dolorosos que los tocaron, tomando una copa después de la cena en un pub relajado y tranquilo hablando esos temas se abrieron en cuerpo y alma desnudando sus sentimientos

Tenían ansiedades respecto a sus vidas personales y sexuales…que bien se entendían, cuanta insatisfacción, cuanta falta de atención y de valoración, por parte de los hombres que habían pasado por la vida de ambas.

Y surgió como de la nada, ella estaba triste, una relación que había comenzado hacia poco la tenía desatendida y la fija no la valoraba lo suficiente, por ella habrían estado más tiempo. No quería ni volver a su hotel y Dulce sin pensarlo se lo propuso

-Ven a dormir conmigo esta noche, así no estaremos solas y podremos habla más.

Y así lo hicieron…

Ya en el hotel se sintieron mas cómodas se quitaron los zapatos y se sentaron en la cama como unas colegialas en una fiesta de pijamas, rodeadas de golosinas que habían cogido del mueble bar, seguían charlando como si se conocieran de toda la vida

Pe iba preciosa pantalón negro recto pero entallado, en la parte superior camisa blanca delicada desabrochada los dos primeros botones dejando ver su llamativo canalillo

No sabía porque pero había llegado el momento…algo estaba invadiendo el ambiente, fue al tocar el tema del sexo, ellas si lo habían hablado muchas veces, tenían una espina clavada dentro, una curiosidad ambas nunca habían intimado con una mujer y entre la curiosidad, el ambiente y alguna copa suave que de ningún modo les nublaba la razón en absoluto, solo para perder la vergüenza, se preguntaron ambas como seria besarse

Y así lo hicieron, al principio torpemente, juntaron sus labios suavemente, sin tocarse los cuerpos, sin rozarse siquiera allí arrodilladas en la cama y erguidas de cuerpo solo unidas por sus labios y el ambiente se torno muy cálido de repente 

La mezcla de perfumes de mujer era abrumadora, sensual y tremendamente femenina de fondo “Claro de Luna” Debussy, le daba el toque  delicioso ambiente tranquilo y sensual que necesitaban en esos instantes



(A partir de aquí si lo deseas lee con la música de fondo la intensidad de la lectura sera mayor...)



Se dejaron llevar, sus labios se abrieron en su segundo beso, menos tierno más intenso, jugaron con sus labios, se buscaban, sentían la suavidad de sus  bocas y su sabor. Sus lenguas exigían también participar y acudieron la una a la otra y se descubrieron, se saborearon eran dulces, recorrieron hasta el último rincón de la calidez de su interior ese interior que ya era fuego

Ya por entonces sus manos habían empezado actuar con caricias, se fueron recorriendo ambas al unísono, la cara, el cuello, el cabello la una rizado, la otra liso, sus cuellos tersos y no dejaban de mirarse, intentando descubrirse, ambas estaban a gusto con esa locura que estaban comenzando

Sin mediar palabra solo sonriendo a ratos dulcemente, se fueron desnudando.
Dulce tomo la delantera, desabrocho botón a botón la camisa de Penélope, la echo hacia atrás acariciando sus preciosos hombros con delicadeza, dejándole su exquisito sujetador de encaje al descubierto. Su pecho era perfecto talla 95, alto, erguido, se apreciaba a través de la transparencia del encaje sus pezones ya erectos con un color precioso mas oscurecido y una aureola generosa.

Pe hizo lo mismo con Dulce desabrocho la camisa de seda negra transparente, dejándola con el top, ella no llevaba sujetador, la prenda por su diseño permitía la sujeción adecuada para ello, para la talla 105 que ella usaba

P busco con sus dedos el tacto de esos pezones, metiéndoles por el borde de la parte superior del top, y bajándole dejo al descubierto uno de ellos erecto más pequeño, mas rosado, pero con una dureza que como alguien del foro, exagerando claro esta, dijo que con una camisa de seda muy fina, esa dureza podría rasgarla, sin duda bromeaba esa persona al decir aquello…pero en ese momento de tan erectos que estaban por las caricias de pe podría ocurrir

Sentían la necesidad de tocarse, de notar esa suavidad de sus manos, ambas sin poder esperar mas se quitaron a si mismas aquella opresión que ocultaba tan precioso secreto, se miraron, sonrieron, se acariciaron, se besaron

Su excitación estaba llegando a limites insospechados, las dos húmedas en extremo, comenzaron a explorarse con sus manos, su lengua, sus senos y sus aureolas pero querían más…

Sin mediar palabra de nuevo, retiraron los restos de chucherias de la cama y se tumbaron una junto a la otra, ruborizadas y divertidas, bromeaban sobre el momento vivido, pero colocándose frente a frente, mirándose a los ojos se besaron de nuevo esta vez con mas ansiedad si cabe…el hielo se había roto del todo

Primero una Dulce desvistió del todo a Pe, dejando su blanco y pulcro tanga al descubierto, en el cual se adivinaba una fina línea de vello castaño suave, no pudo evitar tocarla por encima de él, estaba humedecido ante su toque un leve gemido salio de la boca de Pe
Necesitaba continuar, recorrió el dibujo triangular de su tanga, sin dejar de mirarle, era algo tan nuevo para ella, no sabía si lo hacía bien solo se dejaba llevar por lo que sentía pero quería su aprobación, quería verla con sus ojos...su expresión



Con la delicadeza, la que solo puede dar una mujer al saber que eso mismo desearía para ella introdujo sus dedos por su tanga, retirándolo había un lado y acaricio con las yemas su suave y húmedo vello púbico, Pe cerraba los ojos disfrutando del momento sintiendo quien sabe quizás más que en cualquier otra ocasión con un hombre

La novedad, la prohibición, el deseo y la ansiedad, unido aquel placer, anulaba cualquier pensamiento y bajaba hacia su clítoris palpando su generosa humedad…

Dulce necesitaba mas, masajeo el clítoris de Pe suave primero, pero los movimientos y arqueos de ella de sus caderas pedían mas, utilizando sus dos manos, con una masajeaba y con la otra introdujo  sus dedos en ella, uno, dos dedos…siguiendo un movimiento suave que se aceleraba con cada gemido ya ahogado de Penélope y cuando noto que llegaría la clímax si no paraba, bajo su boca casi con vergüenza, no sabia si lo haría bien hasta ahora solo había hecho felaciones y sabia que ser buena en ellas…pero jamás había probado en el sexo de una mujer, pero el de ella le atraía tantísimo…que no podía mas que desear probarlo con urgencia, separo sus labios vaginales, le pareció precioso, rosado, estaba empapada de su humedad dispuesta…y la probo fue…genial

Lamió con desesperación, succiono su clítoris, de una manera casi ansiosa, su amiga estaba desesperada sus movimientos indicaban que la deseaba dentro de ella si hubiera sido posible, la penetro con su lengua hasta donde pudo Pe soltó un pequeño grito, estaba fascinada, D la dejaba en el punto mas álgido y paraba era un suplicio encantador para ella



Dulce se aparto un segundo, tomo de la mesilla su vibrador, absolutamente limpio y se lo introdujo a Pe, haciéndole gemir muy alto el vibrador entraba y salía, lento, después más rápido Pe marcaba el ritmo con sus caderas sus manos arrugaban la colcha con una mano penetraba y con la otra masajeaba su clítoris, hasta hacerla llegar uno de sus mejores orgasmos

La satisfacción de ver llegar a Pe de esa forma casi la hizo llegar a ella también
Para ese momento su humedad era extrema, su tanga negro estaba empapado Pe sonrió y con una palmadita en la cama, le indico que se tumbara ahora le tocaba a ella casi tembló  cuando lo hizo…era nuevo para ella, era mágico pero ¡Dios! lo deseaba más que a cualquier hombre en ese momento

Pe comenzó quitándose el tanga, Dulce tumbada se dejo hacer, deseaba que la hiciera su amiga después de quitarle la mini y el tanga negro, gateando de dirigió a su boca y la beso con intensidad, la que da el agradecimiento de haber disfrutado de un buen sexo Noto el sabor de su sexo en los labios de Dulce, era delicioso, se lamieron, se mordisquearon la boca de nuevo

Era excitante ese contacto, Pe se tomó su tiempo fue recorriendo con su lengua, lóbulos, cuello, clavícula, senos, aureolas y bajaba hacia ese centro nunca descubierto por una mujer y la fascinaba la idea, se abrió de piernas en el instante en que ella se acercaba con su lengua, su humedad caía entre sus manchando la colcha, estaba preparada para ser degustada por ella lo deseaba como nunca…



Pe le beso, le lamió, succiono su clítoris de tamaño generoso que sobresalía burlón entre sus labios vaginales, les separo para mejor acceso y le hizo gozar con esas succiones y en un momento intimo como jamás sintió, la penetro con su lengua, que para Dulce era como fuego y bebió de ella lamió con desesperación y D jadeo, gimió rayando la locura, Pe intento darle mas placer cogiendo el vibrador pero su amiga le paro su acercamiento con su mano, la hizo tumbar, quería que soltara el juguete, quería tenerla a su lado y frente a frente, tumbadas se besaban se acariciaban, se rozaban y jugando con sus dedos en sus sexos llegaron al orgasmo al unísono, D su primero P su segundo

Cuando sus gemidos que se solapaban, ahogados por sus lenguas, por sus labios y sus respiraciones agitadas dieron paso a una relajación absoluta, comiéndose con los ojos, con apenas ahora un roce de labios muy tierno se dijeron:

-Pe nunca lo olvidare…encanto

-Dulce...cariño…idem

Se levantaron en silencio y agarradas de la mano se dirigieron a la ducha entraron juntas, una primero después la otra, el espectáculo era precioso, bonitos y torneados cuerpos femeninos desnudos, el agua recorriéndoles, cayendo por ellos, eran belleza, eran sensualidad…eran en ese momento amantes…



La noche fue larga y ellas gozaron mucho, disfrutaron de ella…sabían que al día siguiente cada una tomaría su camino pero su asignatura pendiente, había sido saciada y ambas pensaban que fue con la mujer adecuada

Pensaban solo pasaría esa vez o no…lo que si estaba claro es que se abría un mundo de sensaciones nuevas para ella que seguiría explorando pero eso es algo que otro día os contare…

Ayelen

viernes, 24 de julio de 2020

Seducción en la Noche IV Final - Relato a Dúo de Orestes y Ayelen



Sabía lo que había ocurrido aun en mi extasiado orgasmo y ahora lo deseaba quería eso siempre para mi, apenas le conocía pero le sentía como si fuera desde hace tiempo una parte de mí, era ilógico lo sé pero no me importaba, en mi vacía vida sin conocer el verdadero amor, siempre dando tumbos y escuchando promesas vanas él había aparecido en mi vida y había despertado esa mujer que estaba dormida en un sueño eterno de insatisfacción

Sé que era muy pronto solo una cita bueno ni eso, pero no sé si por su atracción vampírica o porque podía ser sentía esa pasión y ese llamémoslo amor que arrollaba todo mi ser

Aunque tomó la vida en forma de sangre de mí en esos instantes, me había dado tanto de él que ya no necesitaba más, lo tengo todo o casi todo se había convertido en parte de mí, bueno…aun no

Que oscuridad nos rodeaba sin embargo en sus ojos que parecían vacíos antes de llegar yo ahora hay luz, le hice revivir me lo decía en adorables susurros



Que silencio que paz obligada por el lugar no en nosotros sino en los que nos rodean…ellos son testigos silenciosos de nuestra pasión  de nuestro deseo…han escuchado allá donde estén nuestros gemidos, han escuchado algunos sin duda nuestros pensamientos si son como él…

Hay quietud, mas nuestros cuerpos hablan con deseo con ansia de mas, insaciables, expectantes, deseando ese algo más que nos unirá para siempre y le toco, le deseo y le siento caliente aunque no suele ser cálido por su situación ahora sí lo está

Y me dijo…

-Es la hora de ser uno, de que seas lo que he buscado, llevo mucho  tiempo vagando y hacía años que no sentía algo así, esta conexión, este conocerte desde siempre sin saberlo…. ¡Por fin te encontré!

-Si…quiero ser tuya para siempre… Yo también vague sin rumbo ¡Nos hemos encontrado!

Después de habernos disfrutado hasta la saciedad, de diversas formas, después de que nuestros labios, lengua después de devorarnos con pasión lujuriosa, deseamos más….que fuego desprendía ese lecho tan frío, que morbo sentí, era el preludio de una vida con él

Deseaba que en el entorno mas frío esa vez fuera sin igual…porque si lográbamos hacer de ese lecho tan especial y helado un volcán de sensaciones, era señal de que cualquier lugar para nosotros sería vida dentro de la oscuridad de su mundo

Agotada…casi agotada tendida sobre él le mire, segundos antes fui el alimento de su pasión, su alimento, suya
Le mire con deseo, el de ser parte de él , el de compartir, el de probar…leyéndome el pensamiento dijo


 - Elige el lugar soy tuyo pruébame y sáciate. Yo ya te probé y ahora si tú lo haces  sellaremos para siempre

Recorrí su cuerpo con la mirada era perfecto,  era tan especial su piel de ensueño con el color de una luna llena….era perfecto, casi me daba miedo tocarlo ahora temía que desapareciera aunque sabia que ya jamás lo haría y menos después de esa noche

Aunque no tocaba su cuerpo se que sentía tan solo con mi calida mirada mas que si fueran mis manos las protagonistas en ese momento lo sabía, le sentía, me sentía

Era bello, era eterno, unas lágrimas brotaron de mis ojos pensé en ese momento que quizás después de esa noche ya no podría llorar jamás, quizás ya no podría demostrarle así mis sentimientos, mas no importaba pues sabría que mis sentimientos serian eternos y mas por el, esos ya jamás cambiarían.

Bese sus labios, ahora si comenzaría mi recorrido por el que cálidos los sentí, me pareció sentir ardor en su piel, si sé que es imposible pero lo sentí, le mire un segundo antes de continuar necesitaba su confirmación, su permiso y aunque me lo dio antes de palabra, quería sentirlo en su mirada y me confirmo.


Le llenaría de besos pequeños y tiernos antes de decidir y así lo hice, no quería que averiguara donde seria el lugar donde tomaría lo que me ofrecía para nuestra unión, mis manos no podían quedar inertes ante su cuerpo a mi merced y comencé acariciarle mientras mis labios se saciaban con besos mis manos acariciaban esa piel de mármol que adoraba por momentos

Su mirada se tornaba mas oscura pero no me daba miedo ya no, nunca me lo daría porque sería la mía también así después de probarle, la calidez en mi aumentaba a pesar de haberme dado placer hacía apenas unos minutos , era tal poder de seducción que tenia y el que sentía que aun sin utilizar los suyos estaba embrujada por el

Y le empecé a desear con una fuerza inusitada, pero esta vez era necesidad de Orestes  no de sexo aunque estaba unido ahora estaba casi unida a el, me sentía su dueña, me ofrecía algo que me daría un poder especial y lo tomaría ya


En mi recorrido hacia el lugar elegido me topé con su sexo increíblemente erecto aun, no pude evitar saborearlo unos minutos sentir esa dureza en mi boca era un lujo enloquecedor, estaba cálido quizás por mi sangre o por la suya que ahora intentaba tener su lugar en esa frialdad de la muerte



Mi boca ayudada por mis manos comenzó hacerle una felación como jamás hice a nadie nunca.
Sentí una necesidad de darle placer muy intensamente adore su mirada negra era profunda era lasciva, sus colmillos ahora algo manchados de mi sangre me parecían eróticos, le quería poseer para siempre, succione con ansiedad la que da la pasión desbordada del momento, de la situación y con la yema de mi dedo elegí el lugar donde quería unirme a él…justo en la vena femoral donde casi creí percibir su pulso, su vida

Casi al borde del orgasmo, con una uña metálica tremendamente afilada que apareció de la nada se  rasgó ese sitio elegido por mi y un fino hilillo de sangre broto de allí y sin dejar de mirarle a sus oscuros ojos acerque mi boca y la punta de mi lengua lamió tímida comprobando su calidez, apenas una lamida y sentí algo nuevo en mi, algo me obligaba seguir




Sentía deseo y ansia por ese ser increíble, le necesitaba quería saciarme de el y lo hice ese sabor salado de su sangre me fascino, lamí intenso succione mientras notaba su duro falo a punto de estallar en un orgasmo mas allá de lo vital



Esa combinación de mi mano en su sexo y de mis succiones ya enloquecedoras le hicieron llegar a un orgasmo tremendo en el que involuntariamente movía sus caderas

Y entonces ya le sentí dentro de mí  a través de su sangre , mi cuerpo cambiaba lo note frío pero ardiente a la vez, me separe de la fuente de vida de mi amado, yo ya era otra…seguro que mi mirada era oscura porque él sonriendo deliciosamente me lo confirmo que ya estaba cambiando, no sentí dolor, ni vacío, era una increíble calidez, un poder inusitado, una certeza de que mi vida comenzaba, era como volver a nacer…




Me aparte lo justo de su rasguño que automáticamente se cerro como por arte de magia y la vi…seguro que con lo que fuera que abrió esa línea de vida para mi dejo caer una gota en el, su glande de un color rosado apetecible tenia una gota de sangre….acerque mi lengua y lamí, esa mezcla de vida y la de su esencia me lo confirmo ahora si …si es que en esa vida oscura a la que habíamos dado luz para siempre existían, había ocurrido era simplemente una FUSIÓN DE ALMAS, nuestra fusión

Y a lo lejos una melodía de no se sabe donde sonaba como colofón casi dedicada a nosotros, mirando en nuestro interior…era el comienzo de un AMOR SIN FIN


                                                       Fin


Esperamos que hayáis disfrutado de nuestro relato a dúo


Orestes y Ayelen

martes, 21 de julio de 2020

Seducción en la Noche III - Relato a Dúo de Orestes y Ayelen


Continúa Orestes

Dirigí mi mirada hacia sus ojos lastimeros y asustadizos dando ese aire de tranquilidad que añoraba en esos segundos. Bajé los tres escalones que me separaban de estar frente a ella y con ambas manos acaricié el dorso de sus temblorosas manos con esa ternura que necesitaba en ese momento.

Le debía una explicación de aquello de lo que huía, de ese temor que había recorrido su cuerpo toda la noche pero que en aquel instante de fogosidad extrema había experimentado en sus carnes.

 Dándole un beso en la mejilla le invité a que me acompañara hacia el interior del jardín dejando el porche trasero atrás y adentrándose en ese jardín tenebroso rodeado de lápidas de granito.

 Se podía observar grabado en ese imperecedero material las inscripciones de los familiares caídos tiempo atrás por el inexorable paso del tiempo.

Muchas de las fechas databan de bastantes siglos atrás por lo que Ayelen se hacía muchas preguntas conforme nos acercábamos al centro del cementerio, donde se alzaba un majestuoso mausoleo romano que había mandado construir en memoria de los mortales y en cuyo interior se podía apreciar la silueta de una tumba de mármol de color rojizo.



 El Mausoleo no tenía ningún tipo de pared que lo separa del exterior sino que estaba bordeado por ocho columnas jónicas que sujetaban una techumbre abovedada en cuya cúspide un pináculo dorado señalaba el cielo.

Se podía acceder al mausoleo desde cualquier parte del jardín gracias a la libertad de acceso que las columnas permitían al visitante. Al entrar en el mismo se podía ver una serie de frescos que adornaban de forma pictórica el cielo abovedado de la estructura comparable en belleza al mismo San Pedro de Roma.


Me senté en la fría lápida de mármol haciendo ademán de que mi acompañante se pusiera cómoda al lado mío para contarle mi misterioso secreto. Ella se acomodó a mi izquierda y con la mirada fija seguía cada palabra que salía de mi boca sobre mi oscuro pasado.




Todo comenzó hace siglos, en el año 1456 durante la soberanía de Vlad Draculea en el sur de Rumania. Vlad, más comúnmente llamo el “empalador” sembraba el terror entre sus súbditos y enemigos siendo considerado un tirano sangriento por la crueldad con la que asesinaba a sus víctimas.

 Contaba la leyenda que había hecho un pacto con el diablo para suceder a la corona y que a cambio debía pagar un precio en almas durante los años que reinase. El diablo lo marcó como su heraldo en el reino de los vivos y su descendencia estaría maldita para el resto de la vida.

Vlad tuvo dos hijos Nosferatu y Drácula, los cuales desde su nacimiento llevaban claramente la marca del diablo en su cuello a modo de dos pecas negras que emulaban el mordisco maldito. Pero tener descendencia suponía una serie de inconvenientes para sus hijos ya que debido a la madre humana deberían pasar penurias en la noche y beber la sangre de los vivos para poder sobrevivir a cambio de vivir una vida longeva. Vlad escondió a sus hijos en el interior del castillo hasta que pasados bastantes años hubieron alcanzado la madurez. Una noche, en su dormitorio fue asesinado por sus hijos de la misma forma que asesinó a tantas personas…con una estaca clavada en el corazón para de este modo hacerse con el trono de Rumania.

Tras la muerte del tirano, ambos hijos subieron al poder y sembraron el terror por el este de Europa.
La inquisición de Roma, viendo el poder que estaban consiguiendo los dos hermanos creo un pequeño ejército para acabar con la herejía que se estaba cometiendo en estas tierras aniquilando a la mayoría de los no muertos que se encontraron a su paso. Los dos hermanos y un pequeño reducto de seguidores se dispersaron por toda Europa para esconderse de la persecución.



Las gentes de esa época los llamaban “vampiros” por su vida maldita bebiendo sangre para poder mantenerse activos. Muchos de los seguidores que sobrevivieron a la matanza fueron convirtiendo a lo largo de los siglos a humanos en vampiros impuros.

Sin embargo los dos hermanos descendientes escogían a hermosas damas para concebir sexualmente a hijos puros para que su extirpe de sangre no desapareciera por culpa de los vampiro impuros.
Muchos de los hijos no nacían vampiros pues los genes humanos de la madre predominaban a los del padre por lo que la semilla maldita se manifestaba en dones que la gente normal carecía.

 Pero mucho de esos niños llevaban el gen maldito que no se manifestaba hasta generaciones posteriores. Es lo que ocurrió conmigo…nací con el gen maldito que supuestamente Drácula introdujo en mi familia siglos atrás. Así que aunque me veía en el cuerpo de un treintañero mi nacimiento se remontaba al 1632…mi vida transcurría lentamente y veía envejecer y morir a mis seres queridos, a los cuales no quería legar mi oscuro destino.



Ayelen escuchaba maravillada toda la historia que le acaba de contar sin salir de su asombro. Había visto y leído muchas cosas sobre vampiros en cine y libros pero no pensaba que las fuentes de estos escritores y cineastas fuera tan verídicas. Tras la narración de mi historia se sintió mucho mas relajada y el temor que la inundaba minutos atrás desapareció por completo.

 No se podía creer que estuviera al lado de ese ser tan fascinante y al mismo tiempo tenebroso. Ni la mejor novela de crepúsculo podía hacerle sentir lo que Orestes le producía en ese instante…era real…estaba al lado suyo…podía acariciarlo…no era un espejismo fruto de las horas de lectura que había pasado noche tras noche.

Después de unos minutos de silencio que resultaban incómodos apoyo su cabeza en mi hombro dando ese suspiro que llevaba dentro de su cuerpo durante parte de la noche. En es momento mi mano acarició su melena para que mis dedos se perdieran entre la multitud de rizos que sobresalía en todas direcciones. Bajé mi mirada hacia los restos de ropajes que aún la protegían de la desnudez



Aquella ropa doblada por la presión de sus manos que ocultaban ese parte de ese hermoso cuerpo que minutos atrás había podía contemplar en todo su esplendor…Mis manos se deslizaron por su cuello hasta rozar las suyas que del nerviosismo dejaron de presionar su ropaje cayendo al suelo y dejando al aire ambos senos.

 Los cuales debido al frescor de la noche y a la fría lápida sobre la que nos sentábamos habían hecho crecer ambos pezones de forma alarmante. Era tal dicha erección que la dureza al tacto de mis dedos me producía una serie de sensaciones que hacían endurecer el bulto que mi pantalón dejaba adivinar.

No podía frenar mis instintos en ese momento, me arrodille agarrando ambos pechos con mis manos mientras apartaba los restos de ropa que cubrían su sexo, dejándola a merced de la fría lápida. Su cuerpo se estremeció al sentir la frialdad del mármol pero aun se estremeció más cuando mis manos bajaron de sus pechos a sus muslos separando ambas piernas para que su tímido sexo me mirara deseoso.

Su cuerpo se arqueo hacia atrás apoyando ambas manos en la lápida mientras mi boca seguía el rastro que dejaba su humedad por la parte interior de sus muslos. Al final del destino mi lengua salió de mi boca y fue rozando cada porción de esos pliegues que ocultaban lo más íntimo de esa mujer. Palmé cada parte de su sexo con delicadeza mientras su cuerpo se excitaba y empezaba a desprender calor por cada poro de su cuerpo.



 Su espalda finalmente cedió a las arremetidas de placer apoyándose contra lápida mientras sus piernas se cerraban como cepos contra mi cabeza aprisionando mi boca contra su sexo. Mi boca lamía sin cesar esos labios mientras mi nariz respiraba la humedad que manaba de su interior.

Tan sólo podía respirar su sexo en ese momento mientras sus gestos de placer sobre la lápida hacían tambalearla de un lado al otro jugando con el borde de la misma. Mis dientes cada vez más afilados rozaban en ocasiones su sexo y el pequeño botón que con gran habilidad mordía sin dejarme llevar por mis instintos.

En cada arremetida que mi lengua daba en su sexo mi entrepierna se iba oprimiendo en el pantalón. Sólo mis manos desabrochando el botón desahogaron toda esa ansiedad que se moría por salir en ese momento. Mis labios dejaron de saborear de esa preciosa fuente que no dejaba de brotar humedad y besando la entrepierna fueron disimulando lo que mi sexo anhelaba en ese instante, introducirse y perderse dentro de ese manantial de dulce deseo. Me incorporé de pie apartando sus piernas a los laterales y agarré la base de mi pene y la fui guiando hasta que en el borde de su sexo empecé a rozar todo mi glande por la superficie del mismo.

Ella notaba el frío pene como golpeaba las paredes internas del muslo intentando introducirse en su interior. Cuando al final ambos sexos si hubieron fusionado empezó a gemir de forma acusada debido a la dureza de mi erecto falo, que una y otra vez se introducía en su interior sacando toda la humedad que se depositaba en la salida de su sexo.

 El deseo me confundía con las ganas de poseerla, mis caderas se movían fuertes contra su cuerpo postrado en la lápida deslizándola con mi poderosa pelvis por toda su superficie rozando los límites de la misma. Notaba como el músculo duro se dejaba llevar por su instinto atravesando sus paredes vaginales de una forma casi melódica en el chapotear de su sexo. Sus gritos se agudizaban en cada penetración de tal modo que me entraban unas ansias enormes de abandonar mi estado “humano”.



 No podía controlar mis deseos cuando el orgasmo se acercaba y mi erecto pene alcanzaba subía de temperatura haciéndome hervir mi fría sangre.
En esos segundos finales mi peso cayó con dureza sobre su cuerpo mientras en las últimas penetraciones mis afilados dientes fueron dejando su marca desde ambos pechos hasta su cuello buscando esa debilidad de mi ser.

Un grito enorme salió de su boca confundiendo mi mordisco con el orgasmo de ambos hundiendo sus uñas en mi espalda y con la mirada extasiada hacia los frescos de la bóveda. Su sangre se deslizaba por mis labios en pequeñas cantidades mientras disfrutaba de mi orgasmo con el deleite de su sangre en mi paladar.

 Era una sensación muy erótica que confundía mis sentidos y hacía que mi temperatura corporal fuera subiendo equiparándose a la de mi compañera. Ella con las manos agarrándose su sudada cabellera, me miraba deseosa de que hiciera algo más…ambos sabíamos que es lo que deseaba…pero dicha encrucijada comprendía muchos motivos por los que no debía hacerlo pero otros de mayor peso…que sellaban la poca conciencia que me quedaba en esos minutos….

Continuara...




jueves, 16 de julio de 2020

Seducción en la Noche II - Relato a Dúo de Orestes y Ayelen



Continúa Ayelen


Me quede paralizada, no se si por el momento vivido o por lo que vi en su mirada después, pero no importaba desde que le sentí cerca de mi, supe que ese hombre al cual vi por rabillo del ojo mientras disimulaba conversando con mis amigos, debía de ser muy especial.

Con lo cual no me sorprendió cuando sentí su aliento en mi cuello, pero si me sorprendió ese baile tan elegido en concreto para mi, allí yo de rojo, el de negro pantalón clásico pero de un corte especial y una prenda que me fascina que lleven los hombres altos una levita, me recordaba a tiempos pasados, a tiempos en lo que los caballeros te hacían sentir como él hizo, solo con el aliento, con un roce, con un baile….

Pero cuando me sentí distinta fue con ese beso en la mejilla….no suelo hacerlo, es mas a cualquier otro hombre por ese acercamiento sin conocernos le habría recriminado, pero una necesidad imperiosa casi como un imán me hizo girar mi cabeza, deseando esos labios en los míos y cuando eso ocurrió nuestras lenguas en un toque de lascivia contenida y comedida al principio jugaron a conocerse, en el fondo de mi salto algo como un aviso que me indicaba que la noche que estaba comenzando y que seria la mas intensa de mi vida…


Por eso cuando nuestro baile acabo, después de esos tímidos aplausos que habían sentido esos espectadores casi tanto como yo, vi esa mirada muy intensa casi negra que me invadía de tal modo que en ese instante le habría dado todo pero él la retiro al instante, vi miedo y temor en ella a algo pero no supe a que era…me cogió de la mano para apartarme a un lado me deje llevar, es mas lo deseaba…ahora volvió a mirarme como antes no sabía que pasaba la confusión en mi era tremenda, mas en esos ojos ahora había algo tierno me habría dejado llevar donde fuera por el


En un tono relajante y tranquilizador como jamás escuche, me pregunto mi nombre

-Ayelen...- le dije, cogiendo mi mano la beso elegantemente como un caballero a la antigua usanza.

Me dijo el suyo Orestes, le comente que nunca le había visto por allí, me dijo que llevaba poco en la ciudad, que frecuentaba otros sitios, no quise preguntar mas porque en realidad solo sabia que el ahora estaba allí y eso era lo que me llenaba.

A ratos tenía que retirar mi mirada de la suya que se clavaba intensa aunque eran pocos ya que algo me hacía quedarme allí y perderme en ellos buscando el fondo de ese hombre que tanto estaba despertando en mi

Tras una conversación amena que se hizo corta, me propuso ir a otro lugar más tranquilo, me comentaba lo bonito de la noche y la verdad que estaba preciosa una gran luna llena que casi podíamos tocar era la reina de la noche y así se lo comenté a lo que el contesto




-Normalmente ella es mi compañera…mas esta noche no tengo ojos para ella otra luna más grande retiene mi mirada y eres tu…

Sabía que podía ser un acercamiento, una estrategia de seducción pero me encantaba esa seducción me hacía sentir como nadie me hizo sentir y no por sus palabras si no por el modo en el que las decía, por el tono y lo que en ellas creí entrever que encerraban algo más allá…

Salimos del local de la mano, parecía increíble pero ese hombre la retenía de una manera especial, suave, pero intensa en su agarre, parecía no querer soltarme, a pesar del gentío que cruzaba a nuestro paso y cuando ya en la calle la noche nos cubrió, de nuevo la luna nos protegía .nunca sentí ese amor por la noche, sí me gustaba pero con esa intensidad jamás la observe

Orestes al ver mi curiosidad me propuso de nuevo pero esta vez me dijo que paseáramos,  él vivía cerca comento que desde su jardín había unas vistas preciosas….caminamos no se quizás cuatro manzanas yo esa zona no la conocía solo solía ir a ese local y nada mas, nunca recorría sus al rededores pero de repente en medio de nuestra conversación me vi rodeada de casas antiguas de diversos tamaños nunca pensé que quedaran tanta en una ciudad tan moderna era como entrar en otra época la que a veces leí en mis libros antiguos de amor heredados de mi familia

Me contó que vivía allí en una de ellas herencia de familia también, que estaba demasiado solo en ella y una compañía como la mía daría luz aquel lugar
Al llegar a ella me sorprendí, por fuera era antigua pero por dentro su decoración era una mezcla de estilos tan bien combinados que la hacia acogedora, cuadros, armas, libros... me comento que eran recuerdos que su familia acumulo a lo largo de los años.



Cuando yo pasaba mis manos por uno de los libros de la estantería apreciando su relieve en el como si de una joya se tratara, él poso la suya encima y con cada roce la electricidad recorría mi cuerpo y se transmitía en mi piel la cual se erizaba sin igual

El lo noto, igual que yo note que su mano cambiaba de lugar y se posaba en mi cintura para guiarme hacia el jardín que me indico anteriormente, pero al subir mi mirada hacia la suya me giro, aunque fue de repente no fue brusco y yo ya sabia lo que ocurriría, me beso con un ardor que jamás había sentido, no fue con lengua solo labios pero los cuales podría asegurar que estaban fríos al comienzo para segundos después desprender una ardor que llegaba hasta mi interior

La intensidad del momento subió, el ambiente se torno de repente muy pasional, allí contra la estantería llena de viejas obras sus manos comenzaron a recorrerme mientras mi cabeza parecía perderse con aquellos besos y caricias, el vestido parecía estar pegado a mi piel, mi respiración era ya agitada, sus besos me recorrían bajando por mi barbilla, mi cuello, juraría haber sentido un roce de dientes en el, mas me daba igual la intensidad era tal que nadaba perdida en ese mundo de caricias y roces

Para entonces ya mis manos colaboraban desprendiéndole de su levita y apreciando en esa camisa blanca que un torso fuerte y marcado se escondía debajo de ella, le acaricie por encima de ella unos dedos se colaban por sus botones, no sabia que me ocurría no me podía detener

Escuche la caída de algunos libros pero no importaba que se cayera la estantería entera porque ahora solo sentía…y fueron las yemas de sus dedos las que me hacían ignorar el resto del mundo
Me rozaban de una manera que eran fuego aunque su tacto en mi era frío, esa combinación hizo que sintiera mis pulsaciones a flor de piel, era como el recorrido de mi sangre

Cuando me quise dar cuenta tiro de uno de los tirantes de mi vestido, al caer uno de mis senos quedo al descubierto y una lengua casi viperina le lamia, sus manos seguían, su boca seguía, era una locura la cabeza me daba vueltas este hombre me confundía de una manera deliciosa que deseaba que no acabara nunca …su cuerpo se rozaba sentía un ardor terrible en mi piel, allí casi aplastando su cuerpo contra el mío y su roce una locura, su torso, su sexo…note una dureza extrema en ella y mis manos volaron allí, cuando acaricie le quise mirar para ver su reacción mas él se refugio en mi otro seno le beso intenso dejándose llevar, lamió de una manera tal que nunca conocí otra igual y de nuevo creí notar unos dientes allí, pero era tan delicado su arrastre que lo ignore



Necesitaba verle tire de su camisa rompiendo el primer botón para descubrir un torso de piel clara, en el un vello recortado oscuro invitaba a mis dedos a jugar con el y lo hice, era suave, era frío su torso…pero evitando ese pensamiento me concentre en que una de sus manos por uno de los laterales de mi vestido acariciaba subiéndolo, el calor me invadió y mi sexo respondió, note como la humedad hacia su aparición en el y desee a es hombre con desesperación y aun mas cuando su dedos me acariciaron por encima de mi ropa interior

Separe algo más mis piernas para darle paso y él lo aprovecho y coló un dedo en mi sexo, casi como si de un garfio se tratara lo introdujo en mi vagina su penetración lenta me hizo gemir de una manera ansiosa, con un suave movimiento recogió parte de mi esencia y se llevo el dedo a la boca para lamerlo….su mirada se torno mas oscura, esos ojos verdosos eran negros dejándome llevar acaricie de nuevo su sexo algo mas intensamente, su dureza tremenda me enloqueció

Iba a introducir mi mano dentro de su pantalón cuando subiendo mis ojos para percibir en su mirada su reacción me asuste, su mirada parecía atravesarme más allá de mi persona, pero lo que me asusto realmente fue que al abrir su boca para hablarme y tranquilizarme creí ver…bueno vi las puntas de unos colmillos afilados, mis ojos de terror le alertaron, aflojo su abrazo el cual yo aproveche para alejarme de él casi con lágrimas en los ojos…corrí de frente, en su agarre para detenerme mientras su voz calmada me pedía quietud y tranquilidad diciendo que me explicaría me rasgo parte de mi vestido y así semidesnuda fui hacia unas puertas acristaladas en las que la luna era mi referente de que era el exterior y podría huir de allí…


Cuando salí al exterior, comprendí…era el jardín, solo que era un jardín diferente, sí lleno de flores, bello como él dijo parecía incluso extenso pero la Luna me dejaba verlas claramente al arrojar su luz sobre ellas había lapidas era un cementerio




Me volví hacia los pasos que bajaban los tres escalones al jardín y le vi, pensé que seria terrorífico pero al mirar de nuevo sus ojos verdosos algo en mi calmo todo mi ser…y entonces lo supe no era capaz de alejarme de él…no deseaba alejarme de él…


Continuara...
                                                

miércoles, 15 de julio de 2020

Seducción en la Noche I - Relato a Dúo de Orestes y Ayelen

Este es un relato a dúo con Orestes un bloguero

Su blog esta entre mis favoritos El Templo del Deseo



Orestes


Las farolas iluminaban mi lento caminar dibujando mi silueta sobre esa acera por la que tantas noches había paseado. Sabía exactamente cada paso que había realizado pues mis zapatos se guiaban por la huella indeleble que mis pisadas hacían noche tras noche desde hace muchísimos años.

Siempre tenía el mismo itinerario nocturno hacia el corazón de la gran urbe, donde el tiempo parecía haberse detenido en una época pasada sin percatarse del crecimiento urbanístico que afectaba a los anillos exteriores de la ciudad. Aquellos edificios que en su época fueron considerados colosales se quedaban pequeños al lado de las nuevas tendencias arquitectónicas que con más carácter funcional que simbólico se alzaban muchos metros por encima de ellos.

Había visto cambiar el perfil de la ciudad con el paso del tiempo y en ocasiones me quedaba observando con tristeza y nostalgia el vacío que dejaba cada solar que desforestaba históricamente ese barrio emblemático. Incluso los edificios con cierto interés intentaban que el tiempo no deshojara sus paramentos con premura y sólo una malla dispuesta de manera desorganiza impedía que los restos que aún quedaba de historia cayeran al suelo.

En lo más profundo de ese barrio donde los edificios parecían abrazarse tímidamente se encontraba “No existen Límites” un local nocturno que llevaba años abierto y al que solía ir asiduamente por su ambiente gótico y oscuro. Un lugar en el que un hombre de mis características pasaría desapercibido totalmente, sin necesidad de miradas ni preguntas indiscretas. Llevaba el mismo tipo de ropa desde hace mucho y las tendencias góticas actuales habían hecho que caminar por la calle no fuera una odisea como años atrás.

El local estaba bastante concurrido aquella noche pero siempre sentía el aliento en la nuca de las miradas deseosas del sexo opuesto. Muchas bajaban su cabeza ruborizadas cuando mis ojos se posaban sobre los suyos. Sólo una mujer en mi vida mantuvo la mirada el tiempo suficiente para que yo me interesara por ella. Pero mi compañera ya no estaba conmigo, muerta siglos atrás por esa caza de brujas llevada a cabo por la inquisición. Aún me quema la piel recordar sus llantos mientras ardía en la hoguera por esos seres que se consideraban humanos… mi alma muerta desde el día que nací y mi corazón roto desde que la perdí.

Mismo local, misma copa de vino en la barra, indiferente al resto de personas, ya vistas en noches anteriores. Tomo mi copa de vino con música de fondo tranquilamente, sin que me moleste lo más mínimo las conversaciones pesadas y rutinarias de la gente. Noto el pasar y el pasar de la gente detrás mío, siempre la misma sensación con ese cierto aire de superioridad. Cojo la copa de vino y doy un sorbo, en ese preciso instante una sensación recorre mi cuerpo al pasar una persona. Mi copa se detiene y al bajarla giro lentamente mi cabeza y observo la silueta de una mujer de espaldas...hacía tiempo que no tenía esa sensación con una mujer, despertó en mi esa curiosidad ciega que a veces uno tiene y tras pagar al camarero me dirigí hacia ella

Estaba de espaldas pero se podía observar una bonita silueta, casi de mi estatura, tenía el pelo rojizo y rizado, un vestido de color rojo intenso combinado con sus hermosos zapatos de tacón… por unos instante creí ver aquella doncella que siglos atrás me había cautivado en aquella posada solo difería en ella el cabello que antaño fue dorado.

Cuando la mujer se paró yo me situé a su espalda si tocarla, había mucha gente y la aglomeración impedía moverme. Me acerqué tanto que la respiración empujaba ciertas partes de su cabello rozando toda su piel. Ella notaba una presencia a su espalda pero no hizo ningún tipo de movimiento, solo esperar mientras mi respiración acelerada seguía recorriendo todo su cuello produciéndole ciertos movimientos espontáneos de su cuello, y algo nerviosa, se agarraba el pelo como si fuera a recogerlo.

 Después de unos instantes giró su cabeza y se cruzaron las miradas, la mía muy penetrante observe esos ojos y labios muy detenidamente sonriendo con cara picaresca. Me acerqué y con un susurro muy sensual la invité a que se acercara a la barra para invitarla a una copa.

Ella aceptó gustosamente la invitación, mientras mis manos bajaron a su cintura para guiarla hacia donde se encontraba la barra. En la misma mis manos dejaron de lado esa parte de su cuerpo y comenzó una conversación bastante entretenida sobre la vida y sobre el amor. Su sonrisa me cautivaba en cada carcajada y nuestras miradas se cruzaban muchas veces como si hubiera una cierta conexión entre nosotros, al instante de cruzarlas siempre la mantenía recordándome el día que conocí a mi única compañera y ello hacía estremecerme de emoción.

Me preguntaba si sería Ella la que tanto había esperado desde que la perdí. Fueron años de depresión los que tuve que soportar en nocturna soledad. Y había decidido no encapricharme con ninguna mujer pero… Ella era diferente, mi corazón volvía a latir después de tanto tiempo, empezaba a sentir vida en mí, la necesitaba en mi vida y deseaba que fuera mi nueva compañera, darle ese mordisco diferente que le diera una vida longeva junto a mi. Deseaba cortejarla y que se interesara por mí de forma que fuera más fácil contarle mi secreto, así que con la pista libre pedí una canción dedicada a esta mujer que intuía que iba a gustarle por la vestimenta que llevaba aquella noche.

El murmullo de la gente empezó a apagarse cuando la canción “Lady in Red” empezó a
sonar en el local.



(A partir de aquí si lo deseas lee con la música de fondo la intensidad de la lectura será mayor...)






Agarré una de sus manos con delicadeza invitándola al centro de la pista, por la expresión de su mirada y su sonrisa… la canción y el momento escogido eran los adecuados para que se sintiera cómoda conmigo. Ante la mirada absorta de los presentes me situé en el centro de la pista y con la canción sonando al ritmo que quería que sonara agarré su caderas y empecé a bailar según sentía las notas de la canción.

Mis manos agarraban con suavidad su cintura mientras mi mirada se centraba en la suya sin apartarla un instante. Sonrojada por el momento bajo su cabeza hacia mi hombro con aire de seguridad mientras sus manos se deslizaban sobre mi espalda. Notaba su aliento sobre mi cuello, respiración de sensualidad que hacía estremecer todo mi cuerpo mientras los rizos de su cabello masajeaban mi rostro en cada compás que realizábamos en el centro de la pista.

En ese momento la multitud de miradas se hacían pequeñas...tan sólo quedaba ese instante en el que el tiempo quiso hacernos ese precioso presente de detenerse y vivirlo como si fuera una eternidad.



No podía detener mis ansias de expresarme como aquel momento requería…aparté ligeramente su cabello y mis labios depositaron todo ese cariño acumulado en una de sus mejillas. Al notar la suavidad de mi beso sobre su rostro y la sensación de mi piel sobre la suya giró su cabeza para que dicho beso no finalizara en aquella mejilla. Mi beso se acercaba tímidamente mientras recorría esa distancia que separaba el pómulo de sus labios.

El primer roce fue intenso al notar como sus tibias comisuras se llenaban del calor de mi boca. Esa preciosa forma de expresión quedó finalmente sellada cuando mis labios terminaron de recorrer su bonita boca y se unieron en uno sólo con las lenguas de ambos ávidas de explorar los rincones más escondidos que las puertas de sus labios dejaban ver desde el exterior.

Las lenguas tímidas se volvieron extrovertidas cuando se encontraron por primera vez, abrazándose cariñosamente y envolviéndose en ese manto húmedo que el calor humano podía desprender. Sus brazos anillaron mi cuello mientras sus besos se tornaban cada vez más intensos conforme la canción iba entonando las últimas notas. Ya al final, cuando la canción hubo terminado un silencio invadió todo el local mientras unas luces, como si hubieran sido dirigidas, iluminaban aquel momento siendo protagonistas de esos minutos. Tan sólo el sonido de unos tímidos aplausos animó al resto de espectadores a expresar lo que aquel baile les había causado.

Ella ruborizada sonrió apoyando su cabeza en el mismo hombro en el que se había apoyado al comenzar la canción. Está vez con la melena girada hacia el lado contrario, viendo como la vena de su cuello bailaba de emoción del momento vivido. Mis ojos se tornaron oscuros en ese instante, deseando darle ese primer mordisco para saciar mis ansias por poseerla. Tuve que frenar mis instintos inmortales, mi alma maldita deseaba probar la exquisitez de la savia de su cuerpo. En ese momento mis deseos se debatían entre morderla o no…tan sólo la calidez de sus manos sobre mi rostro calmó ese instante en el que la tentación afiló mis colmillos de forma desmesurada…

Continuara...